jueves, 22 de diciembre de 2016

Investigadores de la UJI desarrollan un modelo para favorecer la investigación responsable a partir de la comunicación ética de la ciencia

¿Cuáles son los intereses a los que debe responder la ciencia? ¿Qué papel juega la sociedad en el desarrollo científico y tecnológico? ¿Quién decide sobre qué y cómo se investiga? Son algunas de las cuestiones a las que la investigación e innovación responsables —responsible research and innovation (RRI)— trata de dar respuesta. Impulsada por la Unión Europea, la RRI reivindica que comunidad científica y sociedad trabajen juntas para que los procesos y resultados de la ciencia respondan a las expectativas y valores de la sociedad. Con el fin de avanzar en el desarrollo de la RRI, un equipo de investigadores de la Universitat Jaume I de Castelló ha desarrollado un modelo de comunicación ética de la ciencia que reivindica la importancia de la comunicación y el diálogo para alcanzar una ciencia responsable.

El estudio «La comunicación de la investigación e innovación responsables en las unidades de cultura científica y de la innovación: una propuesta de modelo» ha contado con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT) y la colaboración de la red de unidades de cultura científica y de la innovación de las universidades y centros de investigación españoles. A través de este proyecto, el equipo de trabajo liderado por el catedrático de Ética Domingo García Marzá y el director del Servicio de Comunicación y Publicaciones de la UJI, Francisco Fernández Beltrán, y formado por Rosana Sanahuja, Susana Barberá y Alicia Andrés, ha desarrollado un modelo que pone de manifiesto cómo la información proactiva, la escucha de las demandas sociales, el diálogo y la rendición de cuentas resultan aspectos fundamentales para avanzar hacia una ciencia más participativa y alineada con los intereses de la sociedad.

«La comunicación es el puente que relaciona ciencia y ética», señala García Marzá, explicando que desde una perspectiva ética «una ciencia responsable es aquella que es capaz de conseguir el acuerdo de todos los grupos de interés implicados y afectados por su actividad. Es una definición abstracta pero que, a través de nuestros estudios, puede convertirse en una definición operativa, que podamos gestionar desde la universidad y los centros de investigación, para dar respuesta a la sociedad cuando nos pregunta qué hacemos en materia de investigación e innovación y por qué lo hacemos».

El modelo elaborado ha sido contrastado con profesionales de las unidades de cultura científica y de la innovación pertenecientes a la Red de UCC+i de la FECYT y con representantes de diversos grupos de interés de la ciencia, incluidas empresas, administraciones, comunidad científica, profesionales de la comunicación y sociedad civil, así como con diferentes expertos y expertas en los ámbitos de la ética, la comunicación, la investigación y la propia RRI. «Las encuestas, grupos de discusión y paneles realizados con estos actores han confirmado el papel clave de la comunicación para una investigación e innovación responsables», explica Fernández Beltrán.

El papel de las UCC+i
El cuestionario realizado entre las 70 unidades de cultura científica y de la innovación nacionales revela el interés de las mismas por jugar un papel activo en el avance hacia una investigación e innovación responsables. A pesar de que la comunicación de la ciencia realizada actualmente se basa mayoritariamente en un modelo tradicional de información de los resultados de investigación, las encuestas reflejan un incremento de las acciones bidireccionales que buscan establecer un mayor diálogo e interacción entre ciencia y sociedad.

El estudio también ha contado con la realización de grupos de discusión y con un panel de expertos, en los que se ha destacado la importancia de una comunicación accesible, abierta y transparente de la ciencia, así como en la necesidad de avanzar hacia una mayor participación de la sociedad en la investigación y la innovación. No obstante, las acciones realizadas también han puesto de manifiesto la existencia de posibles reticencias a la hora de dar un mayor protagonismo a la ciudadanía en el ámbito de la ciencia, así como la dificultad de avanzar hacia un modelo que supone una importante ruptura con los actuales modelos de comunicación y gestión de la investigación.

En el marco del proyecto desarrollado por investigadores del grupo de Ética y Responsabilidad Social GERSE y de la UCC+i del Servicio de Comunicación de la UJI se realizó el pasado 30 de noviembre de 2016 la sesión «Aspectos emergentes de la RSU: la investigación e innovación responsables» en el contexto de las jornadas «Nuevas perspectivas en la gestión de la responsabilidad social en las universidades». El proyecto se cerrará con la edición en el mes de enero de dos publicaciones en línea y en abierto: una publicación académica que recogerá el estudio completo y un libro divulgativo sobre la investigación e innovación responsables y el papel de la comunicación para su desarrollo.





jueves, 15 de diciembre de 2016

La Comunitat Valenciana se convierte en pionera en tener un código ético turístico

La Comunitat Valenciana va a convertirse en la primera región española que va a adaptar el Código Ético Mundial para el Turismo a su idiosincrasia y valores para crear un código propio que estará operativo en 2017. El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha puesto en valor esta iniciativa que "va a situar a la Comunitat en un referente mundial por su apuesta por un turismo ético y sostenible".

Ximo Puig ha destacado la importancia del sector turístico "como la primera actividad económica de nuestra región que representa el 13% del PIB y atrae a más de 20 millones de personas a nuestra tierra". Además, ha recordado que "estamos desarrollando la nueva Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad en nuestra clara apuesta por el sectoren la Comunitat Valenciana y la mejora de nuestro valor reputacional".

Esta iniciativa, fomentada por la Agencia Valenciana del Turisme con la colaboración de la Universitat Jaume I de Castellón, va a posicionar a la Comunitat Valenciana como la primera región en sentar las bases para fortalecer la ética y la hospitalidad como rasgos básicos del turismo de la Comunitat y cohesionar la práctica turística y a sus agentes alrededor de estos valores.

El president de la Generalitat ha clausurado el acto de adhesión del sector privado con el Código Ético Mundial para el Turismo que ha contado con la participación del secretario autonómico de la Agencia Valenciana del Turisme, Francesc Colomer, del catedrático de Ética de la UJI, Domingo García-Marzá, del director ejecutivo de Competitividad, Relaciones Exteriores y Asociaciones de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Márcio Favilla, y el catedrático de Ética y patrono de la Fundación Étnor, Jesús Conill.

En concreto, las empresas Air Nostrum, Balearia, Camping Lo Monte, Casual Hoteles, Itinerantur y las organizaciones Hosbec, Unión Hotelera, Federación de Campings de la Comunitat Valenciana y la Asociación Empresarial Valenciana de Agencias de Viaje (AEVAV) han sido las primeras entidades vinculadas al sector turístico valenciano que han firmado el compromiso de adhesión al Código Ético Mundial para el Turismo, un primer paso para animar al resto de agentes en la apuesta de la Comunitat Valenciana por un turismo responsable y sostenible.

Francesc Colomer ha señalado que "el Código Ético de la Comunitat Valenciana para el Turismo estará puesto un mes a exposición pública para que los distintos agentes sociales y económicos puedan realizar alegaciones y aportaciones". Para Colomer, "la hospitalidad y la tolerancia son los valores que nos caracterizan como destino turístico".

Por su parte, Márcio Favilla ha felicitado a la Comunitat Valenciana por crear un código ético propio, "una iniciativa pionera a nivel mundial que va a ser muy positiva y va a servir como un estímulo para otras regiones sigan esta senda". Favilla ha puesto en valor la iniciativa valenciana que "llega en un momento muy oportuno ya que la ONU ha declarado 2017 el año mundial del turismo sostenible".

El catedrático de Ética de la UJI Domingo García-Marzá ha explicado que los objetivos del proyecto valenciano son "generar confianza en nuestro territorio, diferenciar la oferta turística a partir de nuevos valores, convertir la ética y la responsabilidad social en un factor de innovación y cohesionar la práctica turística y a sus agentes para lograr una voluntad común". Entre las actuaciones que conlleva este Código está la creación de una comisión de ética y responsabilidad social de la actividad turística en la Comunitat Valenciana que velará por el seguimiento y cumplimiento de este código. Una comisión velará por el cumplimiento.


Fuente: Levante-EMV


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Un sistema de ética y cumplimiento para la responsabilidad social universitaria

El comisionado para la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de la Universitat Jaume I, el catedrático de Ética Domingo García Marzá, ha expuesto el Plan RSUJI en las jornadas «Nuevas perspectivas en la gestión de la responsabilidad social en las universidades» que se celebran los días 29 y 30 de noviembre de 2016 en el Edificio de Rectorado de la UJI con la participación de representantes de numerosas universidades españolas que han expuesto las diferentes acciones que están llevando a cabo en el ámbito de la RSU. En el caso de la Universitat Jaume I, García Marzá ha destacado como una de las principales novedades del Plan RSUJI la inclusión de un sistema ético y de cumplimiento que busca garantizar tanto la participación como el seguimiento  y control del plan al incluir la creación de una Comisión de Ética y RSU, la apertura de una línea ética a través de la que puedan plantearse sugerencias, alertas y denuncias, la realización de una Memoria de RSU y la elaboración de un Código Ético.
El Plan RSUJI busca trabajar, según ha explicado el comisionado, «mediante la participación y el  diálogo de todos los agentes implicados en la actividad universitaria: estudiantado, profesorado, personal de administración y sociedad. El objetivo de este plan es hacer una reflexión conjunta, una reflexión institucional acerca de cómo generar credibilidad y confianza en la sociedad que nos legitima. En resumen, cómo tenemos que responder de aquello que se espera de nosotros como universidad, de los impactos o resultados que generamos». 
En su exposición, el catedrático de Ética ha resaltado que en el caso de las universidades la responsabilidad social abarca los ámbitos de la docencia, la investigación, el compromiso social y la propia organización. Así, entiende que resulta necesario que las instituciones de educación superior gestionen sus impactos en la sociedad a través de un compromiso en la transformación social y económica, la oferta de servicios educativos y la transferencia de conocimientos, siguiendo principios de ética, buen gobierno, respeto al medio ambiente y promoción de valores ciudadanos. Respecto a los impactos educativos, para el catedrático, estos pasan por la formación de jóvenes y profesionales, tanto técnica como humana, mientras que los científicos aluden a la  investigación y generación de conocimiento y pensamiento crítico, así como a la Investigación e Innovación Responsable, aspecto que centrará la sesión de las jornadas del miércoles 30 de noviembre. Respecto a los impactos organizativos, tienen relación con la gobernanza, la transparencia  y la participación como organización socialmente responsable.
Cuatro instrumentos de participación y control
El comisionado para la RSU ha explicado cada uno de los instrumentos que integran el sistema para la gestión de la responsabilidad social en la UJI, siendo el primero que se está desarrollando el Código Ético, un documento que recogerá los valores que definen el carácter y la identidad de la universidad, así como las normas que tienen que inspirar la conducta de los miembros de la comunidad universitaria. «Sus funciones radican, desde el punto de vista interno, en servir de punto de referencia para la toma de decisiones y como horizonte de actuación y resolución de conflictos. Y desde el punto de vista externo, en afianzar los pilares sobre los qué construir una buena reputación pública y generar confianza, renovando así el  compromiso social de nuestra universidad». García Marzá ha destacado el esfuerzo realizado para elaborar un Código que cuente con una amplia participación, para lo que se han llevado a cabo grupos de discusión, entrevistas con actores estratégicos y una campaña en línea abierta a toda la comunidad, alcanzando con estas actuaciones la participación de cerca de 400 personas.  
Por lo que respecta a la Memoria de RSU, ha resaltado cómo resulta un instrumento fundamental para el control y seguimiento de la gestión realizada desde el punto de vista de la responsabilidad. Este documento, según el catedrático, «permite responder ante todos los grupo de intereses implicados y afectados por la actividad universitaria de una forma no arbitraria». En la actualidad la mayoría de universidades están realizando esta presentación pública de resultados utilizando la metodología Global Reporting Iniciative (GRI) que será la que utilizará la UJI para presentar en 2017 la memoria sobre los resultados de 2016, poniendo además en relación los indicadores GRI con los del Pacto mundial de las Naciones Unidas y con los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 
La UJI será además pionera en la implantación de una Línea Ética,  un canal para la comunicación de alertas, sugerencias y denuncias de incumplimiento del Código Ético. «Estamos ante un canal de participación derivado del hecho elemental de que una cultura ética comporta la implicación de los estudiantes, profesores y personal de administración en la alerta, prevención y detección, de situaciones y conflictos  de intereses que puedan dar lugar a incumplimientos que dañan la convivencia y la reputación de la universidad. No podemos hablar de responsabilidad si no es compartida, siempre es corresponsabilidad», ha afirmado. 
Por lo que respecta al Comité de Ética y Responsabilidad Universitaria, el comisionado ha destacado su importancia «como instrumento de participación y diálogo». Entre sus funciones se encontrarán promover y asesorar en aquellos temas relacionados con la aplicación del Código Ético, así como recibir y gestionar las sugerencias y denuncias de irregularidades que se planteen a través de la Línea Ética. En definitiva, se tratará del órgano encargado del seguimiento y control del Sistema de RSU, así como del impulso de la ética y el cumplimiento.  

sábado, 26 de noviembre de 2016

Jornadas de RSU en la Universitat Jaume I

El proyecto RSUJI será presentado por el comisionado en el marco de las Jornadas «Nuevas perspectivas en la gestión de la responsabilidad social en las universidades» que se celebrarán los días 29 y 30 de noviembre en la UJI y que contarán con la participación de académicos y responsables de gobiernos de diferentes universidades españolas. Las jornadas pretenden abrir un espacio de reflexión sobre cómo se está aplicando la responsabilidad social en los campus y cuáles son las mejores y más novedosas prácticas en este campo. En este sentido, se prestará una especial atención a la gestión de la investigación e innovación responsables como el aspecto más emergente de la responsabilidad social de las universidades.
El objetivo del Plan RSUJI es hacer una reflexión conjunta, una reflexión institucional sobre cómo generar credibilidad y confianza en la sociedad que legitima la universidad. Se trata de responder de aquello que se espera de la UJI como universidad, de los impactos y resultados que genera. El Plan RSUJI implica la puesta en marcha de una serie de herramientas que proporciona la Responsabilidad Social Universitaria para que todas las universidades que quieran gestionar esta tarea lo hagan de una manera completa, comparable y verificable. Esta metodología compartida es fundamental en todo proceso de internacionalización. De las 81 universidades españolas, 39 disponen ya de algunas de estas herramientas. El Plan RSUJI reúne estas herramientas que están empleando las universidades en todas partes para integrarlas en un novedoso sistema para la gestión de la calidad ética de la organización.