martes, 27 de enero de 2015

La RSC, compañera de viaje de las empresas

Cinco Días, 25/01/2014
La responsabilidad social empresarial no es ya una opción para las compañías, sino una obligación. Lo que parecía una práctica de moda que contribuía a mejorar la imagen corporativa se ha convertido, especialmente a raíz de la crisis económica, en toda una forma de gestión que tiene cada vez más peso para la población. Para el grupo de expertos reunidos por CincoDías en un desayuno de trabajo, las corporaciones instaladas en España han avanzado considerablemente en esta materia en los últimos años, pero todavía existen muchos retos por delante.
Los cinco representantes del mundo de la RSC que participaron en el debate coincidieron en el hecho de que se han superado ya varias discrepancias, como las que existían sobre la definición del concepto, más allá de la mera voluntariedad de colaboración de las organizaciones, o en la transversalidad que este debe tener en el seno de las empresas, en lugar de limitarse a un departamento concreto.
Sin embargo, también apuntaron a la existencia de malas prácticas en este ámbito. “La RSC está integrada en el lenguaje empresarial, pero no en la cultura empresarial”, opinó el catedrático de Ética de la Universitat Jaume I de Castellón y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Fundación Étnor (Ética para los Negocios y las Organizaciones), Domingo García-Marzá. Este experto apuntó a factores como las fuertes críticas a las que está sometida la responsabilidad social por la poca eficacia que ha tenido en muchas corporaciones para frenar las malas prácticas. “No vale con tener un código ético para generar confianza”, apostilló.
Por su parte, Isabel Roser, directora general de Dirse, la Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social, se mostró más optimista sobre la situación de estas iniciativas en el panorama empresarial español, aunque puntualizó que muchas compañías se han refugiado en las buenas prácticas, en lugar de poner en marcha modelos de negocio responsables. “Yo noto en la actualidad una mayor receptividad para poder hacer ese modelo de negocio”, señaló Roser, que se mostró convencida de que la RSC se encuentra en un momento de inflexión.



                La RSC puede llevar a encontrar nuevas vías de negocio
Para Yolanda Erburu, directora ejecutiva de comunicación, RSC y Fundación Sanitas, el debate sobre este tema está presente en las organizaciones. “Se trata de una discusión que se está dando en los comités de dirección y creo que las empresas que medimos y que informamos sobre este tipo de temas no lo hacemos solamente por quedar bien y por cubrir el expediente, hay una forma de gestionar el negocio que tiene una repercusión”, explicó.
Precisamente la exigencia que pesa sobre las empresas para informar sobre sus acciones ligadas a la responsabilidad social fue otro de los temas tratados por los expertos, especialmente en lo referente a la legislación sobre el tema. Gema Escudero, gerente de sostenibilidad y RSC en Deloitte, hizo referencia a la “ebullición normativa” que ha surgido en los últimos años alrededor de esta disciplina. “Las empresas tienen que destinar actualmente muchos recursos a dar cumplimiento a estas leyes por lo que creo que el punto a día de hoy no es que haya más o menos legislación, sino armonizar lo que ya hay”,aseguró en referencia a situaciones como las de las corporaciones multinacionales que se encuentran con diferentes normativas a las que atenerse.
La representante de Deloitte en la mesa también se refirió a la importancia de conjugar la legislación con los nuevos modelos de comunicación corporativa que tienden a proporcionar menos información, pero de más calidad. “En la gestión creo que debemos dejar libertad a las compañías para que, a través de mejores prácticas, puedan diferenciarse y tengan una ventaja competitiva”, concluyó Escudero.
En lo referente a la normativa, la directora general de Dirse apuntó a la necesidad que todavía existe de establecer normas en materia de RSC. “Yo optaría por armonizar para que tengamos una mayor cultura en aspectos como la transparencia y la anticorrupción”, puntualizó Roser. “Creo que hay que seguir regulando para inculcar esta cultura”, opinó. Una de las propuestas a las que apuntó esta experta a lo largo del debate fue la posible discriminación positiva que las Administraciones podrían aplicar en las compras públicas a las empresas que apuestan por los modelos responsables.
Los expertos señalaron la corrupción y la falta de transparencia como dos de las grandes lacras que se han expandido por las compañías españolas y contra las que se puede luchar con una buena implementación de estas prácticas, pero sobre todo con el cambio de cultura en pro de una sociedad más responsable. “En nuestro país siempre se tiende a pensar que la responsabilidad está en otra parte, en el Estado, en las empresas o en cualquier otro colectivo, pero no existe la conciencia de que también es algo individual”, puntualizó la responsable de la Fundación Sanitas, haciendo referencia al importante margen de mejora que existe en este sentido.
Para Cristina Moral, gerente de RSC en Ferrovial, incorporar la responsabilidad social en las empresas puede llevar a estas no solo a conseguir ventajas como una mejora de su imagen, sino a encontrar nuevas oportunidades y modelos de negocio. “La empresa ve la RSC como una creación de valor para sí misma”, señaló. Moral puso como ejemplo la solución que ha dado su compañía a problemas sociales futuros, como la concentración de la población en los núcleos urbanos gracias a la innovación hacia las ciudades inteligentes. “No deja de ser una idea integrada dentro de la cultura empresarial lo que nos ha hecho ofrecer soluciones como estas”, afirmó. Yolanda Erburu coincidió con ella en este tipo de reflexiones e incidió en la importancia de concebir la responsabilidad como un agente productivo.
Gema Escudero hizo también hincapié en cómo los inversores demandan cada vez con más frecuencia certificaciones sobre gestión de ética. “Se trata de otro tema al que hay que dar respuesta ya que cada vez más inversores están endureciendo sus votos en estos temas”, dijo en referencia a grandes fondos, planes de pensiones y similares.
Por su parte, el representante de la Fundación Étnor manifestó su preocupación por la gran cantidad de compañías que todavía se concentran solo en las ventajas comerciales y de competitividad que aportan este tipo de prácticas. “Creo que habría que utilizar otro tipo de palabras, como compromiso o convicción, ya que solo si se hace por estos motivos se conseguirá realmente ganar en competitividad, pero si se hace solo por sentido comercial, se abandonará cuando no haya negocio”, explicó Domingo García-Marzá.
Los expertos se refirieron también a otras cuestiones, como la importancia de que la RSC sea algo transversal, más allá de cuestiones como las presupuestarias, sino también en ámbitos como la estructura. Cristina Moral, de Ferrovial, apostó por un comité que desde la dirección de responsabilidad social reúna a representantes de cada uno de los negocios y áreas corporativas que sea el encargado de informar al consejo de administración. García-Marzá puso también en valor la creación de comités de ética empresarial, pero añadió la necesidad de que estos cuenten con personas externas a las empresas para que la gestión responsable se vuelva a ganar la confianza de la sociedad.
Integración en la cultura corporativa y generación de valor para las organizaciones son los principales pilares a los que estos representantes de la responsabilidad social empresarial apuntaron para que, como señaló Isabel Roser, la RSC “deje de ser un movimiento alternativo para convertirse en la alternativa”.


Fuente: Cinco Días



martes, 20 de enero de 2015

El rector de la UJI destaca el compromiso con el desarrollo social de las empresas y ONGs de la Mesa de la Responsabilidad Social Corporativa de Castellón



El rector de la Universitat Jaume I, Vicent Climent, ha destacado el compromiso con el avance hacia una sociedad mejor y más justa por parte de las empresas y organizaciones sociales que forman la Mesa de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Castellón. El rector abrió la reunión de la Mesa celebrada el pasado 16 de enero en el campus universitario, resaltando en su intervención el compromiso de la Jaume I con la responsabilidad social, por una parte, divulgando y profundizando en la misma desde el campo de la docencia y la investigación y, por otra, avanzando en un comportamiento socialmente responsable desde la institución.
Durante la reunión también se abordaron posibles iniciativas a desarrollar por parte de la Mesa de la RSC de Castellón en los próximos meses, como la organización de una jornada en la que, a través de conferencias y mesas redondas, se aborden temas de interés y actualidad en materia de Responsabilidad Social por parte de especialistas y empresas tanto pertenecientes a la asociación como externas. En la reunión, coordinada por el profesor del grupo de Gestión de la Ética y de la Responsabilidad Social Empresarial (GERSE) de la UJI Patrici Calvo, también se abordó la posibilidad de poner en marcha proyectos de acción social.
La Mesa de la RSC, que volverá a reunirse el 27 de febrero,  tiene como objetivo la promoción de la Responsabilidad Social en la provincia de Castellón, tanto entre el tejido empresarial como en el seno de entidades públicas y organizaciones sociales, manteniéndose abierta a la participación de nuevos socios.

Mesa de RSC Castellón en Facebook: https://es-es.facebook.com/mesarscastellon

Correo electrónico: mesarsc@gmail.com

lunes, 19 de enero de 2015

¿Qué democracia queremos?

Domingo García-Marzá, 17/01/15
¡Prepárense! Este es un año de elecciones. De ahí que la iniciativa de una columna de opinión sobre lo que la democracia es y lo que pensamos que debería ser, sea bienvenida. Otra cuestión es que quien esto escribe sea capaz de hacerlo de una manera, vamos a decir, mínimamente digna. El objetivo es estimular la discusión sobre la democracia que queremos, sea en la calle, en el bar, en reuniones con los amigos, etc. Les explico por qué es importante. 
La democracia no funciona si los ciudadanos no se la creen, si no la aprecian. Su justificación se apoya en conceptos, valores e ideas que nos permiten pensar y entender lo que nos ocurre. Todos tenemos este saber común, forma parte de lo que esperamos de nuestra democracia. Todos sabemos, por ejemplo, qué significa un político honrado, una atención sanitaria de calidad o una buena universidad pública. Los partidos políticos, el actual Gobierno a la cabeza, saben muy bien que es más fácil --y más ventajoso-- manipular este saber y engañarnos que cambiar una realidad claramente injusta. Aparece entonces el recurso al miedo o a las palabras vacías que a nada comprometen. Hay que prepararse contra el populismo que hoy caracteriza, en mayor o menor grado, a todos los partidos. Hay que coger las palabras y discutirlas. Para la próxima semana les propongo comenzar esta conversación con el significado de una serie de recientes pintadas con el lema: “¿Crisis o ética? ¡Decídete!”.