lunes, 7 de diciembre de 2009

La Responsabilidad Social de las empresas sanitarias: algo más que Acción Social.

(Conferencia ofrecida en Valencia el 27 de noviembre de 2009) Para desarrollar el tema propuesto, voy a intentar seguir tres pasos. En primer lugar ofreceré algunas ideas teóricas sobre Responsabilidad Social que creo necesario tener en cuenta. En segundo lugar mostraré los resultados de la investigación que ha llevado a cabo la Fundación Étnor sobre el estado actual de la Responsabilidad Social en las empresas valencianas, una investigación pionera en España y que vamos realizando cada tres años para la Conselleria d´Economia de la Generalitat. Finalmente, en tercer lugar lanzaré algunas propuestas sobre cómo podemos mejorar precisamente la actual situación de la Responsabilidad Social en nuestra Comunidad, tanto en lo referente a nuestra administración pública como también a la Sociedad Civil.

Dentro del primer paso, la primera idea que quiero destacar es que la responsabilidad Social, lo que sea, está claro que es una acción voluntaria. Este es un matiz importante que fue muy discutido en su momento. Como es bien conocido, la Responsabilidad Social no es algo nuevo. Sus temas llevan trabajándose desde hace muchos años. Sin embargo, dieron un giro radical tras la cumbre de Lisboa de 2001 y la elaboración de Libro Verde. Precisamente, una de las grandes discusiones que tuvimos en su presentación, ya que tuve la ocasión de participar en ella, fue si éste debía convertirse en ley o quedar simplemente en una acción voluntaria. En mi opinión, en este sentido la Responsabilidad Social está bien como está. Hemos de entender que se trata de acciones voluntarias porque son parte de los mecanismos de regulación de la acción de la Sociedad Civil. Por supuesto, esto no impide que el Estado avance en su legislación y regulación y vaya integrando estas cuestiones, pero hemos de tener claro que las cuestiones éticas son siempre voluntarias y, por tanto, no pueden tener una coerción externa, como sí la tiene el derecho. Por consiguiente, la voluntariedad es una de las ideas básicas al hablar de Responsabilidad Social.

La segunda idea básica que me gustaría dejar clara es que no debe confundirse Responsabilidad Social con Acción Social, dos conceptos diferentes cuya confusión está produciendo que algunas empresas lleven a cabo actividades que pueden resultar incluso contraproducentes para sí mismas.

La Responsabilidad Social es aquello de lo que debe responder la empresa, las instituciones o la administración ante al sociedad. Pero la pregunta que subyace de tal afirmación es de qué. Hace muy poco tiempo se pensaba que sólo de aquello económico, pero ahora, con la Responsabilidad Social o la sostenibilidad, como quieran llamarlo, la sociedad exige algo más que beneficios económicos y cumplimiento de la ley. Ese algo más es lo que solemos englobar dentro del concepto de Responsabilidad Social. En este sentido, Europa entiende la Responsabilidad Social como la integración voluntaria de los temas sociales y medioambientales junto con los económicos. Es decir, una gestión de la empresa que atienda a los tres tipos de beneficios.

Por tanto, como se puede suponer, la Responsabilidad Social afecta a mucho más ámbitos que sólo al de la Acción Social. La Responsabilidad Social es cómo, efectivamente, gestiona la empresa los recursos humanos: si respeta o no la salud y seguridad laboral, si atiende al desarrollo local, si se compromete con el impacto ambiental, si anda de la mano de los Derechos Humanos, etcétera. Mientras que la Acción Social es sencillamente lo que aporta, la parte de los beneficios económicos que revierte sobre la sociedad y el medioambiente. Por tanto, de una manera sencilla podríamos decir que la Responsabilidad Social es cómo hemos alcanzado los beneficios, mientras que la Acción Social es qué hacemos con parte de los beneficios. Así, no hay que confundirlos, pues, aunque complementarios, son dos temas diferentes cuya confusión puede acarrear problemas. Una empresa o administración puede tener un programa de Acción Social muy importante y, sin embargo, no generar confianza con eso, sino todo lo contrario, risa, pues la gente puede llegar a preguntarse cómo se ha generado ese beneficio que ahora repercute sobre la sociedad o sobre el medioambiente y comprobar que no ha sido precisamente responsable.

De aquí extraeríamos una tercera idea básica que quiero clarificar. La Responsabilidad Social sólo generará confianza si la empresa, la organización o la institución se lo cree. Si no lo hace, se aconseja que no entre a tratar estos temas, pues entonces lo que produce no es confianza, sino, como he dicho, risa. Por eso, hay que tener mucho cuidado con qué se hace y por qué, pues si no se lleva a cabo esta labor de manera convencida y correcta, puede ser incluso contraproducente para la empresa al generar el efecto contrario al deseado: desconfianza continuada. La idea, por consiguiente, es que debe entenderse la Responsabilidad Social como parte de la ética, del carácter de la empresa. Porque, lejos de significados abstractos, extraños o negativos, cuando hablamos de ética hablamos del carácter, de la manera que tenemos de hacer las cosas. Por ello, una Responsabilidad Social tomada en serio debe ser parte de ese carácter de la empresa, parte de esa forma o manera que tiene la organización de hacer las cosas. Así pues, la idea es que una empresa responsable es aquella que ha integrado en su carácter, en su personalidad, la Responsabilidad Social. Por tanto, hemos de ver la Responsabilidad Social no sólo como una estratégica de marketing, sino como algo más, como parte de su carácter.

En definitiva, lo que se está pidiendo desde la sociedad es que las empresas pasen de un modelo autista de empresa, que solamente tiene en cuenta al cliente, a un modelo responsable de empresa, que se preocupa de todos sus grupos de interés. Más si cabe cuando hablamos de un sector como el de la salud, al producir éste un bien que es público, no privado, por lo que la preocupación por estos aspectos concretos es mayor. No es lo mismo vender coches, un producto que afecta a una sola persona, que vender salud, una cuestión que siempre afecta a más de una persona y, por tanto su gestión es más complicada. Por ello, hay que tener mucho cuidado en este tipo de empresas –relacionadas con la salud, la educación o la información entre otras- pues son empresas especiales y como tal deben ser tratadas.

Una cuarta idea que creo preciso destacar es que el objetivo de la empresa no es sólo la generación de valor económico, sino también social y medioambiental. Esta claro que el primer objetivo de la empresa –aunque me gusta más llamarlo motor- es el beneficio económico, sin embargo, una empresa privada que sólo mire a lo económico tiene muy pocas posibilidades de subsistir en el mercado actual. Por eso, hay que separar y no confundir lo que es el motor con lo que es el objetivo, pues son dos cosas diferentes. Los norteamericanos, que resumen muy bien estas ideas, suelen decir que dirigir una empresa pensando sólo en el beneficio económico es como jugar al tenis mirando sólo el marcador y no la pelota. Por ello, sólo el corto plazo puede permitir una empresa que mire el beneficio económico y no el social y ecológico, y más todavía cuando estamos frente a organizaciones cuyo objetivo principal es la salud. Está claro que el beneficio económico debe ser una de las preocupaciones principales de ésta, pero siempre dentro de lo que significa salud. No se puede jugar con esto, pues se crea desconfianza y eso no es bueno. El ejemplo más claro lo tenemos en la sanidad española, entre hospitales privados y públicos, pues a la gente le sigue generando desconfianza un hospital privado y prefiere ser atendido por uno público, un hecho que es debido precisamente por esta confusión entre objetivo y motor.
Por todo ello, lo que se persigue desde la Responsabilidad Social es la gestión de la confianza; no sólo de los clientes, sino de la opinión pública, de los ciudadanos y de los demás grupos de interés que rodean a la empresa, organización o institución. Mi opinión es que la clave para lograr este objetivo está en la comunicación. Sin embargo, es ésta precisamente una de las asignaturas pendientes de nuestras empresas sanitarias y de nuestra administración pública.

Nuestro grupo de investigación, que lleva trabajando estos temas de Responsabilidad Social desde hace veinte años, piensa que la única forma que tenemos de gestionar la confianza es a través de lo que en filosofía llamamos Principio de publicidad o comunicación: la confianza es directamente proporcional a la capacidad que tiene la organización de decir lo que hace y de justificarlo. Esta es la idea básica, generaremos confianza si somos trasparentes y, además, dejamos participar a los diferentes grupos de interés. Y para ello hay tres pasos necesarios que lo permiten: códigos éticos, donde se dice lo que se es y lo que se quiere hacer; memorias de responsabilidad, donde se informan de lo que se está haciendo; y comités de ética, el espacio donde se permite la participación de los grupos de interés en la gestión de la empresa, en este caso sanitaria.

Una vez aclaradas estas ideas básicas sobre RSE, el segundo paso que quería abordar son el análisis de la investigación que llevamos a cabo desde la Fundación Étnor para la Conselleria d´Economia sobre el estado de la Responsabilidad Social en las empresas valencianas. Al menos aportar algunos datos relevantes para el tema que estamos tratando aquí.

Por ejemplo, en el estudio queda reflejado que en el 2006 el 60% de las empresas valencianas nunca había oído hablar de Responsabilidad Social. Eso significa que, en primer lugar, no hay una presión social, y eso es muy importante. Si las empresas valencianas entran en estas cuestiones es bien porque hay una presión de Europa o bien porque arriesgan en ello. No existe presión social al respecto y eso es un problema que hay que tener en cuenta, sobre todo por la administración, pues implica tareas de educación y de sensibilización para corregirlo. Pero no sólo para las empresas, sino también en la ciudadanía.

Otra de las cuestiones que nos llamó la atención del estudio es que la gente diferencia muy bien entre lo que es Acción Social y Responsabilidad Social, por lo cual queda claro que la actual confusión no está en la ciudadanía, sino en las organizaciones e instituciones privadas y públicas.
Finalmente, el estudio reflejó que la Comunidad Valenciana no está ni mucho menos en un nivel inferior al europeo en cuanto a Responsabilidad Social, pues la percepción de los ciudadanos respecto a sus empresas mereció un aprobado alto. La diferencia más bien estriba entre lo que son grandes y medianas empresas. Por ello, es ahí precisamente donde las administraciones deberían dedicar tiempo en intentar corregir tal desajuste.

Finalmente, en el tercer paso quiero mostrar algunas recomendaciones al respecto tanto a la administración como a la Sociedad Civil. En cuanto a la administración pública, me gustaría señalar que, en primer lugar, ésta tiene la obligación de aplicarse a sí misma las cuestiones de Responsabilidad Social y, en segundo lugar, que tal obligación debe extenderla a sus proveedores. Afortunadamente, la actual nueva ley de educación pública permite establecer cláusulas sociales en los contratos, una posibilidad que las diferentes administraciones que están avanzando en estos temas de Responsabilidad Social ya están integrando. En cuanto a lo que respecta a la Sociedad Civil, la idea que quiero recalcar son las alianzas. Alianzas entre las empresas, las universidades y la administración. Desde mi punto de vista, creo que con estas alianzas podemos hacer que la Responsabilidad Social salga -por así decirlo- de ese barranco en el que se encuentra encallada, pues, aunque Europa sigue tirando del tema, nos falta un empuje fuerte desde dentro, desde nuestra Comunidad. Un empuje que, de momento, todavía no se ha producido o es excesivamente débil.

Como ejemplo de estas alianzas que propongo, puedo mostrar el trabajo que desde la Universitat Jaume I hemos llevado a cabo durante cerca 10 años con Unión de Mutuas, una empresa sanitaria de la Comunidad Valenciana. De este esfuerzo mutuo ha ido surgiendo a lo largo de los años un código ético, un comité de ética, la elaboración de una memoria de responsabilidad con el GRI –la cual ha logrado en sus dos años la máxima calificación, el A plus–, así como la realización de diferentes planes de Responsabilidad Social. Por eso creo que estas alianzas por la Responsabilidad Social son mucho más afectivas en esta materia que cualquier otra regulación jurídica que se pretenda realizar.
Muchas gracias.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Clausurado el VIII congreso de Ética del Desarrollo

05/12/09, Carmen Martí y Patrici Calvo
Eran más de las 8 de la noche, viernes, tres días de intenso debate, y los ánimos eran los mismos que al inicio. “Los profesionales de la ética somos incombustibles”, afirmaba Adela Cortina, directora del Congreso, que se ha celebrado por primera vez en tierras europeas. Las conclusiones del mismo eran muchas, pero sobre todo Cortina destacó dos: Por una parte, que “es imposible una teoría única del desarrollo. El diálogo y la interdisciplinariedad son fundamentales en éste y en otros asuntos vitales para la humanidad, ya que el trabajo por el desarrollo humano es una actividad social cooperativa”. Y por otra parte, que “es fundamental desentrañar los bienes internos del desarrollo humano que le dan sentido y legitimidad”. En este sentido, Cortina destaco entre ellos -recordando al fallecido Denis Goulet, pionero del desarrollo humano-: “humanizar las acciones de desarrollo, asegurar el sustento, fomentar la estima de los pueblos y la libertad de los mismos pero, sobre todo, respetar las comunidades vivas de cultura”. Además -recordó- “mantener la esperanza es también un asunto importante para seguir adelante, deliberar para tratar de ver qué valores queremos llevar a cabo y desarrollar las virtudes, la excelencia del carácter, que es necesaria para alcanzar las metas del desarrollo”. Finalmente, Cortina destacó que estamos centrados en formar gestores o técnicos del desarrollo, cuando “lo que son necesarios son profesionales del desarrollo, que tengan sentido de justicia, sensibilidad y creatividad, que trabajen por el desarrollo desde la concepción de que todos los seres humanos tienen dignidad y no precio, esta es la clave del desarrollo”.
Asunción St. Claire, española afincada en Noruega y Secretaria de la Asociación IDEA, organizadora del congreso, recordó que la crisis económica, energética y social a la que nos enfrentamos en estos momentos nos ha enseñado, por desgracia, que “los modelos de desarrollo que conocíamos y creíamos adecuados, y que desde el norte hemos impuesto a los demás países, nos han conducido al fracaso”. “Ya no vale la dicotomía países desarrollados-países en vías de desarrollo, y si algo hemos aprendido estos días es que es necesario repensar los principios de la ética del desarrollo”.

Fernando Navarro: “Una empresa responsable tiene un enorme potencia positivo"

04/12/09, Carmen Martí
La importancia de la educación y de la responsabilidad de las multinacionales en el desarrollo humano fueron los temas debatidos en la tarde de ayer dentro de la 2ª Jornada del VIII Congreso de Ética del Desarrollo. Según Joaquín Azagra, del Patronato Sur-Norte de la Universidad Valencia, “la educación para todos de calidad tiene que seguir siendo una prioridad en las agendas de los países y un objeto preferente, sobre todo en el África Subsahariana y en América Latina”. “Los países receptores deben ahondar en la gobernanza y los donantes aumentar sus donaciones hasta ese 0.7 prometido y trabajar con eficacia, más allá de las buenas intenciones”.
Por su parte, Fernando Navarro, director de formación y desarrollo de Acción contra el Hambre, destacó en la mesa redonda sobre "La responsabilidad de las multinacionales en el desarrollo humano" presidida por Domingo García- Marzá la importancia de las empresas para el desarrollo humano, pero siempre desde la perspectivas de “empresas socialmente responsables”. “Una empresa responsable -afirmó- tiene un enorme potencial positivo: como promotora de derechos humanos, luchando contra la corrupción, reactivando la economía y reduciendo la pobreza através de la creación de empleo, con una aportación fiscal importante, empoderando a las personas, creando debate social, etc.” Necesitamos empresas responsables que hagan bien su trabajo”.

jueves, 3 de diciembre de 2009

George Enderle: "Generar riqueza implica sostenibilidad, desarrollo humano, desarrollo de las capacidades y redistribución

03/12/09, Carmen Martí
El concepto de Desarrollo Humano se ha ido construyendo a lo largo del sigloXX, pero sobre todo es en la década de los 90 cuando se dan importantesavances respecto al concepto y sus implicaciones. Una de las connotaciones principales es la concepción del desarrollo como “expansión de las libertades de la gente para llevar sus vidas a cabo como hayan elegido”,concepción ampliamente conocida gracias al papel divulgador del Nobel deEconomía Amartya Sen. Estos y otros asuntos fueron analizados ayer en la segunda jornada del VIII Congreso de Ética del desarrollo en Valencia. Para Sabine Alkire, directora de la Oxford Poverty and Human Development Initiative, “el Desarrollo Humano no es un concepto estático, sino un enfoque vivo y dinámico, un proceso de expansión de las libertades reales dela gente.” Es fundamental tener este enfoque presente para trabajar las distintas dimensiones que articulan el desarrollo humano: salud y vida, educación, estándares de vida, trabajo, relaciones sociales, cultura y arte,y aspectos nuevos que han tomado gran importancia en los últimos años comoson el medio ambiente y las cuestiones de género. Para Alkire, los Objetivosde Desarrollo del Milenio no son suficientes para alcanzar el desarrollo humano efectivo, pero “concretan de una manera muy específica las dimensiones principales del Desarrollo Humano”. Por su parte, George Enderle, Expresidente de la International Society ofBusiness, Economics, and Ethics, afirmaba durante su ponencia que “la clave está en lo que entendemos por riqueza. Generar dinero puede ser destruir riqueza, mientras que crear riqueza puede ser perder dinero”. “La riqueza de una nación, desde Adam Smith, “es una combinación de bienes públicos y privados, una acumulación de capital físico, financiero, humano y social, y no sólo económico”. “Poseer y producir no es lo mismo que crear riqueza y generar riqueza implica sostenibilidad, desarrollo humano, desarrollo de las capacidades, y redistribución”. El caso del Grameen Bank y los microcréditos de Muhammad Yunus son un claro ejemplo de cómo crear riqueza trabajando conmujeres pobres de Bangladesh. Enderle analizó durante su ponencia el caso deChina, donde la educación infantil de más de 30 millones de niños, laexpansión de infraestructuras legales y financieras y la reducción de lapobreza rural de 62 millones de personas, ha generado en China una “creación de riqueza sin precedentes, sobre todo en términos de libertades económicas, salud y educación”.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Adela Cortina: “Acabar con la pobreza es un deber ya, no un objetivo del milenio”

02/12/09, Carmen Martí
Con estas palabras iniciaba Adela Cortina, directora de la Fundación ÉTNOR, (para la ética de los negocios y las organizaciones), la inauguración del VIII Congreso de Ética del Desarrollo, el cual ha calificado como una “reunión de teóricos y prácticos para intercambiar experiencias, sin cuya sinergia es imposible alcanzar las metas del desarrollo humano”. Cortina ha resaltado la importancia de la participación de cerca de 30 panelistas y más de 100 comunicaciones, muestra “de que hay mucha gente trabajando en estos temas”. Cortina ha resaltado que “son fundamentales actividades de este tipo para dar a conocer la importancia de este tema; en Valencia, en la Unión Europea y en el mundo en general, y hacer que de verdad Europa se posicione como un referente en lo social”.
En la inauguración han participado también el Rector de la Universidad de Valencia, Francisco Tomás Vert, quien ha destacado el papel de la universidad como “foco del debate académico”, como “formadora de profesionales” y en el papel de instar a los ciudadanos a asumir una “ciudadanía activa y corresponsable” en el papel del desarrollo”. Por su parte, Rafael Blasco, Conseller de Solidaridad y Ciudadanía, ha destacado la necesidad de aunar voluntades y acciones conjuntas para poner en marcha iniciativas en este ámbito, y se ha comprometido a asumir las conclusiones de este encuentro como guía de las políticas públicas de la Generalitat.
Inaugurado el congreso, han tenido lugar las conferencias de Frances Stewart, Presidenta de la Asociación de Desarrollo Humano y Capacidades, quien tras realizar un repaso histórico a los diferentes enfoques en el tema, ha destacado la “necesidad de un modelo económico en el que el consumo no sea el motor del desarrollo”, y de Asunción St. Claire, profesora de la Universidad de Bergen, quién ha abordado la cuestión desde la perspectiva climática. Según St. Claire, “estamos inmersos en una doble crisis, económica y climática, que merma las posibilidades de acabar con la pobreza en el mundo”. “Es necesario -ha afirmado- reconceptualizar el actual modelo de desarrollo para encontrar uno que permita el desarrollo de los pueblos y que sea, a su vez, medioambientalmente sostenible”.
En la sesiones de mañana se trataran aspectos como la creación de riqueza en China, la educación para el desarrollo, o la responsabilidad de las multinacionales en el desarrollo humano.

sábado, 28 de noviembre de 2009

García-Marzá aconseja a la Administración Pública que se aplique a sí misma la Responsabilidad Social

28/11/09, Patrici Calvo.
Durante su intervención ayer en la mesa redonda sobre Responsabilidad Social Empresarial en el sector sanitario valenciano, acto realizado alrededor de la Feria de la Salud y el Bienestar, el catedrático de ética de la Universitat Jaume I y miembro de la Fundación Étnor puntualizó que “la Responsabilidad Social sólo generará confianza si la empresa se lo cree realmente”. Es más, en caso de no tenerlo claro, es mejor no hacer incursiones sin sentido por una mera cuestión estética o por un estar a la moda, ya que tal acción puede ser incluso contraproducente para la organización profesional “al producir risa y, por tanto, generar el efecto contrario al deseado: desconfianza”.
Además, señaló García-Marzá que en el mundo empresarial –no así entre la ciudadanía– se está confundiendo Responsabilidad Social con la Acción Social, dos conceptos complementarios pero diferentes cuya confusión está igualmente limitando la posible gestión de la confianza por parte de la organización. La RSE trata de cómo se consigue el beneficio, mientras que la Acción Social tiene que ver con qué hacemos con parte de ese beneficio. En este sentido, si sólo miramos al qué y nos olvidamos del cómo, podemos llegar a legitimar actitudes indeseables. La idea, por consiguiente, es entender de una vez por todas que la “Responsabilidad Social es mucho más que Acción Social”. Hay que pensar en ella “como parte del carácter de la empresa o institución, de su personalidad, de su manera de hacer las cosas”.
Finalmente, García-Marzá ofreció algunas orientaciones para avanzar en la implantación y consolidación de la Responsabilidad Social en nuestra Comunidad. En cuanto a la Administración Pública, dijo que ésta tiene “la obligación de aplicarse a sí misma las cuestiones de Responsabilidad Social”, una aplicación que sirva como ejemplo al resto de organizaciones profesionales, y que “tal obligación debe extenderla a todos sus proveedores”. Y en lo concerniente a la Sociedad Civil, García-Marzá propuso las “alianzas como clave para avanzar en materia responsable”. Alianzas entre las empresas, las universidades y la Administración Pública que permitan su implantación y desarrollo: “Creo que con estas alianzas podemos hacer que la Responsabilidad Social salga –por así decirlo– de ese barranco en el que está encallada, pues, aunque Europa sigue tirando del tema, nos falta un empuje fuerte desde dentro, desde nuestra propia Comunidad".

jueves, 26 de noviembre de 2009

Más allá de la Acción Social

26/11/09, Patrici Calvo.
"La situación de la Responsabilidad Social en las empresas de la Comunidad Valenciana: algo más que acción social" es el título de la comunicación que ofrecerá mañana el Catedrático de ética de la Universitat Jaume I, Domingo García-Marzá, dentro de los eventos programados en la Feria de la Salud y Bienestar de Valencia.
Su interés por resaltar este hecho se debe a la persistente confusión dentro de la red empresarial valenciana entre Responsabilidad Social y Acción Social. De manera generalizada, tiende a verse la RSE como el acontecer de acciones única y exclusivamente filantrópicas por parte de las empresas. Unas acciones destinadas a la mejora y el desarrollo de su entorno social y medioambiental cuya implementación es posible gracias a la aportación de una parte del beneficio económico que ésta logra generar mediante el desarrollo de su actividad. Sin embargo, la RSE es mucho más que filantropía. La RSE trata de cómo se consigue el beneficio, no de qué se hace con éste. Persigue orientar para que la creación de valor en la empresa esté justificada, sea sostenible y no quede reducida a la maximización de beneficio económico, expandiendo sus fronteras hacia el terreno de lo social y lo medioambiental. Por tanto, puede decirso que la RSE navega en el nivel de lo exigible, mientras que la Acción Social lo hace en el nivel de lo aconsejable.
Así, y ante la actual coyuntura de crisis, la diferenciación entre RSE y Acción Social es hoy más importante y necesaria que nunca, puesto que, mientras se sigan confundiendo ambos conceptos, muchas organizaciones profesionales continuarán pensando que la maximización de valor económico -independientemente de los medios que se utilicen para ello- queda justificada siempre y cuando se done de manera altruista parte de los beneficios acumulados a causas sociales o medioambientales, aunque la concreción de tal fin requiera del no seguimiento de las normas nacionales e internacionales o del no respeto a los Derechos Humanos entre otras cosas.
Una empresa responsable, por tanto, es aquella que logra generar valor en los tres campos descritos y de manera sostenible, y eso es exigible. Qué se haga después con ese valor es algo que podemos aconsejar, pero no exigir.

Hora: 11:30
Lugar: Feria de Valencia
Entrada: libre

martes, 17 de noviembre de 2009

Domingo García-Marzá participará en la mesa redonda sobre "RSE en el sector sanitario valenciano"

17/11/09 Patrici Calvo
El catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo García Marzá, participará el próximo 27 de noviembre en una mesa redonda sobre 'Responsabilidad Social Empresarial en el sector sanitario valenciano'. La pretensión de la mesa es mostrar las políticas de RSE que se están llevando a cabo en diferentes organizaciones sanitarias de la Comunidad Valenciana con el fin de delimitar la repercusión que tal actitud responsable está teniendo en el desarrollo de la propia Comunidad.
El acto, que tendrá lugar a las 11:30 horas en el Centro de Eventos de la Feria de Valencia y que se incluye dentro de los actos programados en la 'Feria de la Salud y el Bienestar ', es de acceso libre, aunque requiere de previa inscripción en la web www.healthvisors.com/inscripcion.html para poder asistir.
Más información en:

jueves, 12 de noviembre de 2009

“De la crisis, los valores éticos tienen que salir reforzados” según Manuel Olivencia

12/11/09 Carmen Martí
Manuel Olivencia pronunció ayer la conferencia “El papel del BuenGobierno para mejorar las empresas”, en la 2ª sesión del Seminario ÉTNOR de Ética Empresarial. Olivencia analizó el papel que han jugado los Códigos y recomendacionesde Buen Gobierno en la actual crisis económica. “Esa debe ser la lección aprendida de la crisis actual, que en su fondo y fundamento es una crisis de valores”. Con estas palabras concluía anoche Olivencia una conferencia en la que repasó las responsabilidades de los Códigos de Buen Gobierno ante la actual crisis económica. Olivencia resaltó que “la culpa de la crisis no la tiene el incumplimiento de estos códigos,como se ha acusado fraudulentamente”, la crisis se ha generado por el “incumplimiento generalizado de normas generales, de ordenamientos jurídicos y no de recomendaciones como son estos códigos”.
El ponente recalcó que estas falsas acusaciones se basan en una mala interpretación de la relación entre regulación y autorregulación, ya que “setiende a confundir autorregulación con soft law”. Los Códigos de Buen Gobierno orientan al buen hacer, aconsejan, pero autorregulación y normatividad no son modelos excluyentes sino coexistentes. Es más, en Españaestos códigos, desde el de Olivencia, pasando por el Informe Aldama hasta el último Codigo Conthe, no sólo no han producido desregulación, sino que han provocado una mayor regulación, dando un soporte normativo importante no sólo para las sociedades cotizadas, sino también para las no cotizadas. “En la base de la crisis no está la inexistencia de normas, sino la inobservancia de las mismas”, recalcó contundentemente. Olivencia dedicó gran parte de la conferencia ha analizar el sentido mismo del concepto de Buen Gobierno, y destacó que en la traducción de la acepción inglesa, Corporate Governance, se han perdido matices importantes de ambostérminos. El Buen Gobierno, destacó, tiene que ver con “dirigir bien lanave, la empresa, con gobernar concertadamente y cuerdamente, con orden, prudencia, cordura, sensatez y sabiduría”. Es fundamental distinguir entreel buen y el mal gobierno, y no perder el concepto ético de “bueno”. “La cultura de la autorregulación no ha relajado la función supervisora”, incidió Olivencia, “la evidente dejadez de la autoridad reguladora en el orden americano de la crisis es sólo imputable a los responsables cualquierasea la causa del incumplimiento de sus obligaciones. Los que han fallado no son los códigos de conducta, sino los autores de estas conductas antijurídicas y quienes eran responsables de su control: los auditores, las agencias de rating, las sociedades de calificación, en definitiva, los encargados de la vigilancia de regular el buen funcionamiento del mercado”.
La crisis económica, concluyó el ponente, la permite una crisis del derecho, una falta de respeto a las normas, una ocultación sistemática de lo ilícito, con opacidad y con engaño. Pero en el derecho hay un fundamento deprincipios morales, que dan sustento a todo el ordenamiento jurídico. La crisis del derecho a su vez acusa una crisis de valores y, como en tantas ocasiones, es la crisis la que hace renacer los valores conculcados, la que provoca la reforma y origina un rearme moral. “Hay que restaurar valoresdeteriorados, hay que reformar lo que no ha funcionado, hay que rearmar lamoralidad de nuestro pueblo”.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El VIII Congreso Internacional de Ética del Desarrollo tendrá lugar en Valencia el próximo mes de diciembre

Los próximos 2 al 4 de diciembre de 2009 tendrá lugar en Valencia el VIII Congreso de la Asociación Internacional de Ética del Desarrollo, IDEA, que se celebra por primera vez en Europa.
El congreso, que lleva por título: “Ética del desarrollo humano y justicia global. Instituciones responsables ante el reto de la pobreza” está organizado por IDEA, la Universidad de Valencia, Universidad Jaume I de Castellón, Universidad Politécnica de Valencia y la Fundación ÉTNOR.
Han confirmado su participación más de 150 personas de más de 15 países entre ellos: Reino Unido, Noruega, Holanda, Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay, Canadá, Brasil, Portugal, México, Ecuador, Nigeria, Nepal, España y Rusia.
Sobre el papel, los países del mundo se han comprometido a reducir la pobreza y proteger los derechos humanos, pero este compromiso sólo puede cumplirse si instituciones políticas, económicas y educativas, y también los ciudadanos, asumen de hecho sus responsabilidades.
Este congreso tiene por objetivo determinar qué responsabilidades debe asumir cada uno de estos protagonistas en el desarrollo humano, y transmitir las experiencias de intelectuales, educadores y diseñadores de políticas públicas, entre otros, en su esfuerzo por traducir pensamiento en práctica.
Entre los ponentes invitados se encuentran numerosos expertos en Ética del Desarrollo como Des Jaspers, de la Universidad de Rotterdam, Holanda; Asunción St. Claire, de la Universidad de Bergen, Noruega; Adela Cortina, de la Universidad de Valencia, España; David Crocker, de la Universidad de Maryland, Estados Unidos; George Enderle, de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos; Jay Drydyk, de la Universidad de Carleton; Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano, y Sabine Alkire, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, entre otros.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Neuroética: ¿existe o no la libertad humana?

02/11/09 Patrici Calvo
El catedrático de la UCM Diego Gracia, dentro del programa de doctorado interuniversitario en Ética y Democracia, ofreció ayer en Valencia un exquisito seminario sobre el estado actual de la neurología y los últimos progresos en su afán por descifrar los secretos del comportamiento humano.

Según el profesor, la neurología –y más concretamente la neuroética– se ha convertido hoy en todo un fenómeno científico. Sólo es preciso observar la cantidad de libros, revistas y jornadas que florecen mes a mes por todos los rincones del mundo y cuya temática se centra casi exclusivamente en esta disciplina concreta de la neurofisiología, la ciencia que se preocupa de las funciones del cuerpo. Este nuevo movimiento se debe a los espectaculares avances tecnológicos que permiten detectar qué zonas se activan en el cerebro cuando odiamos, amamos, reímos, etc. Avances que supuestamente permiten albergar esperanzas de conocer qué determina la conducta humana, la conducta moral de las personas.

La preocupación de la ciencia por adentrarse en un campo que hasta hora parecía exclusivo de los filósofos, tiene históricamente tres momentos importantes:

El primero de ellos se remonta a los años 70. Concretamente a la publicación por parte de Karl Popper y John C. Eccles de El Yo y su cerebro (1977). Éstos llegaron a la conclusión de que el cerebro no lo controla todo, que existe un impulso inicial que no deviene de sí mismo. Un impulso inicial que los autores identificaron como el Yo.

A raíz de la controversia generada por la publicación del libro, se gesta el segundo momento. Benjamin Libet, discípulo de Eccles, diseñó un dispositivo para demostrar las teorías de su maestro y acabar con la controversia generada. Sin embargo, los resultados fueron sorprendentes a la vez que contrarios a las pretensiones del neurólogo. El experimento demostró que 400 milisegundos antes de tomar una decisión, el cerebro humano ya ha enviado un impulso de movimiento. La conclusión fue clara: Eccles no tenía razón. El cerebro ya ha decidido antes de que nosotros tomemos la decisión. Por tanto, no existe la libertad humana.

El experimento de Libet produjo el tercer momento y que continua vigente en la actualidad. Este tercer momento tiene que ver con el aumento de los estudios neurológicos sobre la libertad, sobre la capacidad de decidir libremente nuestros actos.

Sin embargo, el mayor problema actual estriba en que estos neurólogos dedicados a tales estudios tienen escasos conocimientos filosóficos, con lo cual sus conclusiones suelen ser falaces, erróneas o restringidas.

En primer lugar, porque la gran mayoría de las investigaciones se centran en un concepto de libertad restringido, un concepto de libertad cuyo significado se alimenta básicamente del libre albedrío. Sin embargo, es necesario concretar de qué libertad estamos hablando, pues ésta no tiene el mismo significado para los clásicos que para los medievales, los modernos o los post modernos, para Aristóteles que para Guillermo de Ocam, Kant, Heidegger o Derrida. Por ello, es necesario conocimientos filosóficos para poder abordar este tipo de estudios y determinar si estamos en condiciones de afirmar que un experimento demuestra o no la libertad de las conductas humanas.

Y en segundo lugar porque en los estudios neurológicos referentes a las conductas humanas se suele confundir los planos del cómo y del qué. Estudiar la cualidad en tanto que cualidad es el qué, estudiar la cualidad en tanto que otra cualidad es el cómo. Los neurólogos intentan reducir las cualidades primarias a otras cualidades, sin embargo, una cualidad primaria no puede explicarse por medio de otra, por lo que suelen caer en reduccionismo. Podemos explicar a un ciego que el color verde se produce por esto y por lo otro, pero eso, por más que lo intentemos, no le permitirá imaginarse qué es color verde. Es imposible explicar una cualidad primaria mediante su reducción a otra u otras cualidades.

En conclusión, es cierto que el acto libre tiene que ver con un conjunto de mecanismos fisiológicos que se producen 400 milisegundos antes. Se trata de un acto no humano que condiciona y determina, un factor que es genético. Ahora bien, también existe un factor formal en todo ello que no puede quedarse al margen. Es legítimo estudiar el cómo, pero también debe estudiare el qué. No hay que eliminar ninguno de estos planos. Ambos son necesarios para no perder el sentido. Y si el neurólogo no tiene ni idea de filosofía, no puede pretender explicar la libertad a través del cómo.

Los valores son cualidades primarias. No pueden explicarse a través de otras cualidades. Sabemos que devienen –entre otras cosas– de sentimientos, pero intentar explicar los valores desde éstos es un grave error. Cada valor es una cosa en sí que debe explicarse desde sí mismo, como cualidad en tanto que cualidad, no sólo como cualidad en tanto que otra cualidad.

lunes, 26 de octubre de 2009

La participación, asignatura pendiente de la empresa del siglo XXI

26/10/09 Patrici Calvo
Durante los últimas días, dos noticias aparecidas en la prensa han causado cierta perturbación en la opinión pública. Por una parte, el compromiso alcanzado por los países del G-20 para ejercer un mayor control estatal sobre los “bonus” que perciben los altos ejecutivos de sus empresas, incentivos que se adentran en la irresponsabilidad y que dañan más si cabe la imagen actual de la organización profesional. Y por otra parte, el anuncio de los “módicos” tres millones de euros que va a percibir anualmente el vicepresidente de la segunda entidad financiera española en concepto de prejubilación, hecho que irradia cierto sarcasmo teniendo en cuenta la responsabilidad de las entidades financieras en la caótica situación actual que ha dejado en la miseria a varios millones de personas en todo el mundo.
Ambas cuestiones han producido una tercera noticia no menos interesante: la negativa de los comités de dirección de las empresas españolas a introducir en el Código Unificado de Buen Gobierno una cláusula donde se indique la necesidad de tener en cuenta la opinión del accionariado en todas aquellas cuestiones que tengan que ver con las remuneraciones de sus directivos. Con todo ello se comprueba que, en primer lugar, la RSI no termina en la satisfacción de los intereses legítimos de los/as trabajadores/as –cuestión defendida en el Libro Verde de la Comisión Europea 2001-, sino que abarca el conjunto de expectativas generalizables de todos los grupos internos de la organización profesional, y, en segundo lugar, que la participación interna es una de las tareas pendientes para la nueva empresa del siglo XXI, una empresa que armonice la consecución del beneficio económico con el respeto medioambiental y el desarrollo social.
Si bien a lo largo de los últimos tiempos el mundo empresarial se ha ido dando cuenta paulatinamente de la importancia de llevar a cabo una correcta gestión de los recursos humanos para el buen funcionamiento de la organización profesional, en la mayoría de los casos la aplicación de tales ideas en el seno de las empresas se ha centrado tradicionalmente en desarrollar su potencial estratégico, funcional y motivacional, dejando de lado el valor normativo que atesora y que permite la superación de los diferentes conflictos internos que minimizan la consecución del beneficio económico, social y medioambiental de la empresa.
No es de extrañar, por tanto, que la participación sea hoy uno de los conceptos más desgastados dentro del ámbito interno de la empresa. Mientras los directivos se empecinan en implementar políticas participativas internas que posibiliten un aumento de la productividad, una mejora de la calidad de los productos o un reforzamiento de la imagen corporativa con el fin de lograr maximizar el beneficio económico a corto plazo, los trabajadores y los accionistas reivindican su desarrollo en la empresa para mejorar los salarios y las condiciones laborales por una parte y para controlar su inversión por otra.
No se trata de aparcar u obviar tales cuestiones, pero la participación es mucho más que una herramienta de satisfacción de necesidades concretas. Es un hecho cuyo acontecer dignifica al ser humano, aumenta los límites de la ciudadanía, desarrolla las sociedades y permite a la organización profesional -a través del entendimiento con sus Stakeholders internos- gestionar y potenciar debidamente los recursos intangibles necesarios para su correcto funcionamiento, recursos que permiten tanto su existir como la concreción de su potencialidad: lograr la excelencia empresarial. Si la empresa no respeta las capacidades participativas del ser humano para tomar parte en todo aquello que le afecta, difícilmente logrará involucrarlos en un proyecto común, pero mucho menos solucionar los diferentes conflictos de interés que afloran en su seno y que minimizan la consecución del beneficio.
La empresa del siglo XXI, más si cabe en estos momentos de crisis donde los recursos humanos escasean, debe abordar con interés una reconstrucción de su sentido interno, potenciando al máximo la inclusión de sus diferentes Stakeholders internos a través de la implementación de políticas participativas que permitan el diálogo y el posible entendimiento dentro de la organización profesional. No sólo porque con ello está respetando al ser humano en tanto que ser humano, en tanto que fin en sí mismo, sino porque mediante su concreción y desarrollo aborda una necesidad ineludible para la organización profesional, ya que a través de la participación puede –entre otras cosas– legitimar sus acciones y decisiones, potenciar el engagement con sus trabajadores, proveedores, directivos y accionistas, conocerse mejor a sí misma para corregir errores de carácter funcional, estratégico, motivacional o normativo, conocer me las necesidades de sus Stakeholders internos para poder definir mejor sus políticas, aprovechar en mayor grado el factor creativo de todos sus trabajadores para generar innovación, y tener acceso a los recursos morales necesarios para operar.
Por todo ello, es necesario que la empresa actual realice un esfuerzo importante para encontrar el camino o los caminos más adecuados que satisfagan tales propósitos. En primer lugar, potenciando la trasparencia a través de mantener debidamente informados a sus Stakeholders internos de todo cuanto acontece en la empresa. En segundo lugar, preocuparse de establecer los precisos espacios de diálogo internos que permitan su participación activa. Y finalmente, en tercer lugar lograr la sensibilización de la dirección hacia sus exigencias legítimas, teniéndolas en cuenta en toda toma de decisiones. La organización que consiga cumplir con estos requisitos, estará cada vez más cerca de ser una empresa del siglo XXI, una empresa a la altura de los tiempos.

jueves, 27 de agosto de 2009

Globalización y ética empresarial

27/05/09  Patrici Calvo
El hecho de que el conocimiento sea hoy el factor más determinante de la actividad profesional y que algunos escándalos institucionales alrededor del mundo por malas prácticas hayan abierto una brecha de suspicacia y desconfianza continuada en la empresa difícil de cerrar, son elemento que, sin duda, han favorecido la readmisión de la ética dentro de la empresa.
Tanto lo determinante que es una buena preparación y formación del trabajador y directivo en la creación y aumento del valor en la empresa, como los grandes escándalos económicos -Parmalat o Enron- medioambientales – Bolidendel o Prestige- y de salud pública –la farmacéutica Pfizer o la leche en polvo china enriquecida con melanina- que surgieron en el pasado y que se empeñan en seguir apareciendo en el presente, son elementos de peso que deben ser tenidos en cuenta pero que –como opina el catedrático de ética de la Universitat Jaume I García Marzá- por sí solos no explican la magnitud del hecho.
El elemento más relevante y que ha posibilitado un cambio de actitud de la empresa respecto a la ética ha sido precisamente el nuevo contexto globalizador sobre el cual se asientan y se mueven las sociedades del siglo XXI. El fenómeno de la globalización ha proporcionado la apertura de mayores espacios de libertar, ofreciendo un abanico de nuevas posibilidades para la empresa e incrementando inusitadamente su poder y su presencia en todas las esferas, tanto en la económica como en la social.
Sin embargo, este incremento del poder también ha repercutido proporcionalmente en el aumento de sus responsabilidades, pues ello le permite disponer de una mayor capacidad de respuesta ante las expectativas que la sociedad deposita en ella: creación de empleo, incremento del bienestar social y económico, cuidado del medioambiente, compromiso con el desarrollo de los pueblos, expansión de los derechos humanos a través del ejemplo de sus empresas, ampliación de los espacios de libertad, entre otros supuestos.
Es precisamente aquí donde encontramos el punto culminante que da sentido y legitimación a la empresa. Conocer con el mayor grado de precisión qué se espera de ella desde este nuevo escenario global significa disponer en cada momento de las herramientas precisas que puedan dar respuesta a todas y cada una de las expectativas creadas por la sociedad. Una acción que otorga sentido, un sentido que concede legitimidad, y una legitimidad que ofrece a la empresa -utilizando palabras de Ortega y Gasset- la posibilidad de «vivir a la altura de los tiempos» y generar relaciones con los grupos de interés forjadas en la confianza mutua.
La globalización es un fenómeno que ha interrelacionado todos los ámbitos del quehacer humano y que ha hecho de las instituciones empresariales un referente, un modelo, una posibilidad fáctica de mejora continuada de la sociedad gracias al incremento de su poder e importancia tanto en lo político como en todo lo relacionado con el mundo de la vida.
Por ello, en opinión de García Marzá, ante este debilitamiento de los Estados y este crecimiento de la importancia y poder de las empresas sobre las diferentes esferas, se hace necesario apelar a la defensa de «una posición ético crítica y universalista como única forma de dar razón de la dimensión moral de la confianza en la empresa en contextos globales». Y todavía más si atendemos a la preocupante situación que se está viviendo en todo el mundo con la crisis económica que nos envuelve y que está aumentando la pobreza del planeta de manera dramática.
En este sentido, las reflexiones de García Marzá recogidas en su libro "Ética Empresarial: Del diálogo a la confianza" (Trotta, 2004) son hoy más que nunca un claro referente de la actualidad económica y empresarial de nuestro tiempo cuya lectura activa puede ayudar a crear nuevas estructuras empresariales coherentes con los tiempos que corren y que minimicen el riesgo de volver a vivir crisis como la actual; una crisis que, más allá de lo económico, se aferra a la desconfianza de las relaciones.


miércoles, 8 de julio de 2009

La teoría de los cuatro principios básicos: el mantra de la Bioética.

Patrici Calvo, 26/10/09
El Catedrático de Historia de la Medicina de la UCM Diego Gracia reflexionó durante el curso de verano de la Jaume I “Bioética: de la práctica clínica a la estructura organizacional” sobre cómo los cuatro principios de la bioética -autonomía, beneficiencia, no maleficiencia y justicia- ya no se sostienen, pues son en realidad una simplificación que busca resolverlo todo.

Según explicó Diego Gracia, los famosos cuatro principios de la bioética nacieron en los años setenta del siglo XX a raíz de la aparición de ciertos escándalos relacionados con farmacéuticas estadounidenses. A partir de ese momento y durante dos décadas, éstos gozaron de una gran aceptación entre la comunidad científica, convirtiéndose de este modo en lo que actualmente ha venido a denominarse despectivamente el mantra de la bioética, una simplificación de la realidad que aparentemente permite encontrar solución a todos los problemas prácticos que puedan surgir o plantearse.

La teoría se fue desarrollando con los años a la luz de numerosos estudios al respecto. En este sentido tuvo especial relevancia para los bioeticistas conocer cuál era realmente el estatuto de estos cuatro principios básicos de la bioética. Tras numerosos trabajos publicados al respecto, finalmente la respuesta giró en torno a su inclusión dentro de un segundo nivel. Existiría por tanto un primer nivel, el de la fundamentación (utilitarista, deontologista, etc.), y un segundo nivel, el nivel donde se encuentran aquellos principios que pueden ser aceptados por cualquier tipo de fundamentación a pesar de su incompatibilidad manifiesta. Los cuatro principios de la bioética estarían dentro de este segundo nivel, puesto que utilitaristas, deontologístas o cualquier otro tipo de fundamentación aparentemente incompatible los aceptaba.

Con el tiempo esta primera etapa de la bioética comenzó a ser cuestionada. El problema que suscitaban los cuatro principios no era tanto conocer cuál era su estatuto sino, más allá de lo que puede ser su sentido intuitivo o popular, qué se entiende concretamente por autonomía, por justicia, por beneficencia y por no maleficencia, puesto que tales palabras pueden albergar muchos y diferentes significados. Todo ello llevó a que en 1994 el británico de origen hindú Raanan Gillon se interesase por retomar toda esta tradición teórica y comprobar su viabilidad. Para tales cuestiones pidió la participación de un buen número de bioeticistas, recogiendo todos los estudios en el ya clásico “Principles of Health Care Ethics”, un libro que según los expertos certificó la defunción de la teoría de los cuatro principios de la bioética.

En "Principles of Health Care Ethics" surgieron varias críticas al respecto de la primera etapa. Entre otras cuestiones, que en realidad no se sabe demasiado bien de qué se está hablado con eso del segundo nivel. ¿Vale cualquier fundamentación en ese nivel o lo que pasa es que se ha perdido precisión? También se criticó el uso que se le daba a los cuatro principios, como una especie de ábaco donde los cuatro elementos podían ser articulados de diferente manera para encontrar respuesta a todos los problemas prácticos de la medicina. Y así otras muchas cuestiones que fueron surgiendo con la elaboración del libro y que pusieron en jaque la primera etapa.

Para demostrar la incongruencia de la teoría, Diego Gracia ejemplificó su reflexión sobre el principio de autonomía. En este sentido, qué significa autonomía o qué se entiende por autonomía es algo que el “Informe Belmont" lo tenía muy claro: consentimiento informado. Así, una persona es autónoma cuando cumple tres requisitos: tener información adecuada, ser capaz de decidir y no estar coaccionado. Ahora bien, como explicó el profesor Gracia, esto es una interpretación de autonomía en sentido jurídico: autonomía es aquello que dice la ley del paciente.

Sin embargo, existen otras interpretaciones al respecto. En la Atenas clásica, por ejemplo, su sentido no era moral o jurídico, sino político. Autonomía significaba para los ciudadanos de la polis griega poder darse sus propias leyes. Otra interpretación que podemos encontrar tiene que ver con un sentido trascendental. Todo ser humano es autónomo por el hecho de ser racional, con lo cual no puede no serlo. Así, la autonomía no es una cuestión de los actos del ser humano, sino de ontológica. Los actos pueden ser autónomos y heterónomos, pero lo seres humanos, en tanto que racionales, no. Finalmente, también existe una interpretación del sentido de autonomía en tanto que responsabilidad. Un ser es autónomo cuando se hace responsable de sus actos, cuando decide por sí mismo y no por otros y se responsabiliza de ello. Esta interpretación está ligada a una idea de ser humano que, como diría Heidegger, no está hecho, sino que consiste en proyecto y posibilidad. La vida es un cúmulo de posibilidades, y de pendiendo de las decisiones que tome el ser humano conforma su esencia, su vida. Así, podría decirse que el ser humano será autónomo cuando sea capaz de evaluar todos los elementos que intervengan en una decisión y de asumirla de manera responsable.

Pero dejando un poco de lado su sentido, para Diego Gracia el problema principal que suscita el principio de autonomía es el importante esfuerzo que requiere para materializarse, algo que no todo el mundo está dispuesto a ofrecer. Es más sencillo dejarse llevar por lo convencional, por el grupo, por la comunidad, que atreverse a pensar por uno mismo, a adentrarse en las fronteras del post-convencionalismo y decidir. Por ello, es muy difícil salir de los convencionalismos y alcanzar un nivel de desarrollo moral superior. El ser humano, con tal de no tomar decisiones, es capaz de hacer el primo o incluso matar.

Precisamente, la Bioética se encuentra en la actualidad manchada de ciertos reduccionismos que la alejan del post-convencionalismo, parcelándola dentro de los límites de lo heterónomo. Uno de estos reduccionismos es la religión. Desde este punto de vista la ética se comprende como la resolución de conflictos según la religión que uno procese. Se cumple con lo ético por obediencia a una religión determinada, porque así lo determina ésta. Por tanto, no se requiere un esfuerzo reflexivo, de autonomía. Simplemente se obedecen sus mandamientos. En segundo lugar está el derecho. Lo ético es cumplir con lo que dicen las leyes, con lo cual tampoco es necesario pensar: acato la ley vigente y punto. Y finalmente está la tecnocracia, donde un problema ético no es más que un problema técnico mal planteado.

En este sentido, el reduccionismo es el acto de lanzar las culpas fuera de uno mismo. Hago lo que hago porque así lo dice la religión, el derecho o la técnica. No se actúa por deber, se actúa porque se dice, porque se hace, por el uso, por la costumbre, porque me lo manda la iglesia o porque me lo manda la ley. Sin embargo, la ética debe partir de algo que muy bien explicó Kant: el deber. Lo hago porque pienso que debo. Y para ello hay que empezar desde uno mismo, identificando en cada uno de esos actos ese deber que nos mueve.

Hoy, en opinión de Diego Gracia la "función de la ética no es más que una: formar personas autónomas, y personas autónomas son aquellas que actúan con deber teniendo en cuenta los hechos, los valores y, a partir de ellos, mediante deliberación madura y prudente, llegar a las decisiones que se tengan de tomar, y dudo mucho que con los cuatro principios y el modo en que ha venido funcionando la bioética, estemos haciendo esto".

lunes, 29 de junio de 2009

El XVII Congreso EBEN España mostró la importancia de la ética y la responsabilidad en la construcción de la nueva empresa

28/06/09 Patrici Calvo
EBEN España cerró su congreso de este año tras dos días de intensas reflexiones sobre la actual crisis económica, abordando tanto sus causas y efectos como los posibles cambios a efectuar para salir de ella y evitar futuras recaídas.
En el marco incomparable de una ciudad histórica y bella como pocas en el mundo -Granada- tuvo lugar el pasado 25 y 26 de junio el XVII Congreso EBEN España con la clara intención de dar orientaciones que permitan a las diversas empresas, organizaciones e instituciones económicas encontrar un rumbo nuevo, un horizonte más cordial y humano que posibilite implementar políticas de gestión que generen valor económico al mismo tiempo que desarrollo social y humano.
La Catedrática y Académica Adela Cortina abrió el frasco de las esencias con su reflexión acerca de las causas de la actual crisis y la necesidad de crear empresas responsables que estén a la altura del nivel moral de las sociedades plurales actuales. Advertía al respecto que hay que ir dejando de lado la eterna búsqueda de culpables externos y empezar a asumir responsabilidades: “En el colegio de mojas donde estudiaba de pequeña se le echaba la culpa de todo lo malo al "diablo". Luego se decía que era el “sistema” y ahora se dice que es la “globalización”. ¿Cuándo vamos a aceptar que somos responsables de lo que pasa?”.
Tras Cortina, diferentes mesas redondas simultáneas fueron apareciendo y tratando aspectos relacionados con la crisis. Cuestiones que si bien describieron un preocupante panorama ante la más que difícil situación actual, se dejaron acompañar sin reservas por diferentes propuestas de mejora que dejaron un cierto sabor dulce y fresco, el de esperanza, el del cambio, el de las posibilidades. Crisis no sólo como concepto abordado desde sus aspectos más puramente negativos, como dificultad, preocupación, desmoronamiento, decadencia, sino como oportunidad, como posibilidad de cambiar la realidad y crear un mundo nuevo, un espacio que, apoyado sobre sólidas bases éticas –ethos, razón prudencial y justicia-, permita un mayor desarrollo humano y social y, por tanto, el incremento del “bien vivir” y del “bien estar” de todos los ciudadanos.
Fueron tan sólo dos días, pero la intensidad de las jornadas pusieron sobre la mesa grandes cuestiones y posibles soluciones -abordables en diferente medida- que atiendan a las necesidades actuales de la sociedad. Sin duda, Granada, su Universidad y su maravillosa gente fueron anfitriones de primera que supieron estar a la altura de las circunstancias y ganarse el respeto de todo el público asistente y participante del acto. Enhorabuena a la organización.

domingo, 21 de junio de 2009

La crisis económica se debate a los pies de la Alhambra

21/06/09 Patrici Calvo
Bajo la atenta e imponente mirada de la Alhambra, de uno de los monumentos artísticos más hermosos que la creatividad del ser humano ha logrado realizar, el próximo jueves 25 de junio dará comienzo el XVII Congreso EBEN España con un tema de rabiosa actualidad: "Ética y Responsabilidad ante la crisis".
El evento contará con la ponencia inaugural de la Dra. Adela Cortina Orts, Catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y Académica de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, quien reflexionará precisamente sobre el tema central del congreso, Ética y Responsabilidad ante la crisis.
Diferentes mesas redondas con temas concretos completarán las jornadas. Entre ellas cabe destacar:

JUEVES, 25 de Junio: 16h-18h

1. Ética y responsabilidad ante la crisis
Moderador: Germán Granda Revilla
- J. L. Fernández Fernández (Universidad Pontificia de Comillas), “Síntomas, etiología, pronóstico y terapia para una situación de crisis”
- J. Conill (Universitat de Valencia), “Ética de la responsabilidad para transformar la cultura económica”
- D. Melé (Universidad de Navarra), “Raíces ético-ideológicas de las sub-prime“
- J. Moreira (Universidad de Aveiro) y A. Azevedo (Universidad Católica Portuguesa), “Crise económica e financiera ou cultural e institucional?”

2. Ética y responsabilidad ante la crisis
Moderador: Francisco D. Lara
- A. Holgado (Universidad de Granada), “Reflexiones de una crisis”
- A. Argandoña (IESE Business School), “¿Puede la ética ayudar a entender la crisis financiera?”
- D. García-Marzá (Universitat Jaume I), “La dimensión ética del diseño institucional”
- R. Cejudo, (Universidad de Córdoba) “Sobre la posibilidad de incorporar la ética deontológica en la racionalidad económica”
- E. González Esteban (Universitat Jaume I), “Hacia una gobernanza económica en clave ética”

3. Ética y finanzas
Moderador: Ángel Borrego
- Y. García Caliente (Universidad de Málaga), “La cuestión fiscal en la responsabilidad social de las empresas transnacionales”
- J.L. Retolaza y L. San-Jose (Universidad del País Vasco), “¿Es posible gestionar de forma conjunta la tesorería? Una propuesta teórica basada en la confianza mutua”
- M. Ruiz Garijo (Universidad Rey Juan Carlos), “La RSE desde una perspectiva fiscal: una propuesta para el futuro”
- M. A. Sánchez Huete (Universidad Autónoma de Barcelona), “La Responsabilidad Social a través de las normas tributarias”
- M. Ruiz, P. Tirado y A. de los Ríos (Universidad de Córdoba), “Las relaciones con los grupos de interés de las entidades financieras en tiempos de crisis”

4. Aspectos de la RSE
Moderador: Miguel Ángel Almendros
- D. Arenas (ESADE-Universitat Ramón Llull) y P. Rodrigo (Universidad Adolfo Ibáñez, Chile), “Dificultades de encaje de lo medioambiental con la ética empresarial”
- M.A. Arráez y O. Campos (Universidad de Granada), “La oportunidad medioambiental”
- J.J. Lucena-Muñoz y D.Y.L Chang Chan (FARESCO), “La promoción de la salud en el lugar de trabajo como buena práctica de ética organizacional y RSC”
- J.J. Lucena-Muñoz y D.Y.L Chang Chan (FARESCO), “Análisis multi-stakeholders como estrategia de responsabilidad social corporativa en el contexto sanitario”
- P. Calvo (Universidad Jaume I), “La participación dialógica como herramienta de gestión empresarial responsable”


VIERNES, 26 de Junio: 9h-11h

5. Ética y crisis: virtudes y vicios
Moderador: Javier Rodríguez Alcázar
- L. Gómez Rivas (Universidad Europea de Madrid), “Una reflexión sobre la crisis desde la perspectiva ética”
- G. S. Marco (Universidad Católica de Valencia), “La confianza como premisa fundamental para abordar una crisis global, a partir de la obra de R. Spaemann”
- C. Palazzi y F. Torralba (Universitat Ramon Llull), “Las virtudes fundamentales del profesional según la filosofía moral de L.A. Séneca”
- E. Patiño (Universidad Complutense de Madrid), “Un horizonte agresivo de expectativas”

6. Ética y finanzas
Moderador: Germán Granda Revilla
- I. García-Sánchez, L. Rodríguez-Domínguez e I. Gallego (Universidad de Salamanca), “Efectividad de los códigos éticos en el ámbito público: ¿Son útiles en el control de la corrupción?”
- I. García-Sánchez, L. Rodríguez-Domínguez e I. Gallego (Universidad de Salamanca), “Interrelación entre los comportamientos ético y económico en el ámbito empresarial”
- J.J Arroyal y M.A. Rodríguez (Universidad de Málaga), “Responsabilidad de los sistemas de supervisión bancaria en la crisis económica”
- J.L. García Martínez (Universidad de Valencia), “¿Acabará la ley con la RSC? Reflexiones acerca de las posibles consecuencias de la juridificación de la responsabilidad social”
- I. Sastriques (Director de Financiación Estructural de Bancaja), “El deber ético de difundir información por parte de las entidades financieras”

7. RSE Interna: comunicación e información
Moderador: Daniel Arenas
- L.M. Pérez Granero (Universidad de Valencia), “La gestión de calidad ética en el seno de las organizaciones informativas a través del Balanced Scorecard”
- J.M. Granados (Universidad de Granada), “Una gestión cooperativa y responsable”
- M. O’Mara (Universidad Católica de Valencia), “Crisis y calidad ética metafórica en los medios de comunicación: propuesta metodológica”
- D. Rochana Tavares (Universitat Jaume I), “Sistema integrado de comunicación ética: una propuesta para afrontar la crisis”
- A. Lleó e I. Gil Pechuán (Universidad Politécnica de Valencia), “La gestión desde la confianza como requisito para el trabajo en equipo intra-organizativo a través de la web social”

8. RSE Interna: casos
María Ángeles Arráez
- G. García-Marzá, R. Ballester y C. Martí (ETNOR), “La Responsabilidad Social en la PYMES comerciales: una propuesta desde la ética”
- E. Manzano (Universidad de Extremadura), “Un ejemplo de RSE: la experiencia de las Cajas de Ahorro”
- P. Otero (ETNOR), “Cómo medir la igualdad en la empresa: indicadores de igualdad en el IBEX 35”
- A. Benito, I. Beti, Y. Castro, A. Echániz y R. Fernández (Universidad de Deusto), “Responsabilidad Social Corporativa Interna y Competitividad”
Más información:

domingo, 14 de junio de 2009

Curso de Verano sobre Bioética en Benicásim

 21/06/09  Patrici Calvo
Como viene siendo habitual en los últimos años, en julio arrancan los Cursos de Verano 2009 de la Jaume I. Este año, el Área de Filosofía Moral de la UJI ha querido abordar los diferentes problemas de la práctica sanitaria, tanto desde el plano asistencial de los profesionales implicados como de la estructura organizacional de los centros sanitarios.
La bioética se ha convertido en objeto de atención por parte de todas aquellas personas implicadas en la prestación de protección de la salud, ya sea a nivel individual u organizativo, de prevención o curativo. El usuario es cada vez más consciente de sus derechos y reclama el respeto de los mismos a la luz de una relación bilateral más justa y humanitaria que no esté amparada por conceptos periciales ni por un paternalismo en desuso.
La deficiente formación en bioética que proporciona en estos momentos el curriculum formativo de los implicados, la confusión entre bioética y deontología, o entre norma legal y norma ética, hace necesario plantearse la posibilidad de que los interesados puedan acceder a este cuerpo de conocimiento. La aplicación de estos principios bioéticos generadores de un valor de calidad, es hoy una cuestión fundamental para todos aquellos responsables de organizar y gestionar esta relación con el usuario-cliente de las respectivas organizaciones sanitarias.
El Curso de Verano, por tanto, busca reflexionar sobre los mejores caminos para abordar tanto la toma de decisiones en la práctica profesional como la construcción de un nuevo diseño de las instituciones sanitarias que sea coherente con las exigencias actuales
El curso, que lleva por título "Bioética: de la práctica clínica a la estructura organizativa", se celebrará los días 7, 8, 9 y 10 de julio en el hotel "El Palasiet" de Benicásim.
Más información en:
http://www.uji.es/CA/serveis/sasc/cest2009/

lunes, 8 de junio de 2009

Conferencia Isabel Hilton: “La emergencia de la sociedad civil en China”

08/06/09 Ramón Feenstra
Isabel Hilton cerró ayer con su conferencia “La emergencia de la sociedad civil en China” el Ciclo de Conferencias “La democracia hoy: el papel crítico de la sociedad civil” organizado por el área de Filosofía moral dentro del programa de doctorado “Ética y Democracia” de la Universitat Jaume I de Castellón, en la Llotja de Canèm de Castellón.
Destacada periodista internacional desarrolla una intensa labor siendo en la actualidad articulista del periódico “The Guardian”, presentadora del programa “Night Waves” de la BBC Radio 3, editora de la página “chinadialogue” y colaboradora de publicaciones como: New Yorker, New Statesman, Time, New York Times Magazine, Financial Times, The Independent, entre otros.
Hilton subrayó al abordar la emergencia de la sociedad civil en China, país del que posee un gran conocimiento y vivencia, el recorrido que ha vivido su sociedad tras los veinte años de la histórica represión violenta dal movimiento estudiantil chino en favor de la democracia, así como, su situación actual frente a los problemas medioambientales y climáticos.
Según expuso la periodista, las consecuencias del violento ataque represivo al movimiento estudiantil en aquel 4 de junio de 1989 en el “Tiananmen Square” siguen en la memoria de la sociedad china de forma que “nunca se olvidaran y difícilmente lo perdonaran. Una situación que recuerdan en parte con miedo, en parte con depresión y en parte con odio”. Un movimiento que ella calificó de “rudimentario, contradictorio y políticamente confuso pero que recuerda el más grande y pacifico movimiento pro-democracia de la historia humana”. Destacó, igualmente, diferentes temas afectan en la actualidad al gigante chino como, por ejemplo, la no obediencia a los derechos humanos, la situación de las mujeres chinas, los graves efectos de la polución, la desertificación y el cambio climático. Y, también, identificó de temas conflictivos para los chinos como el masacre de especies animales en peligro de extinción, aclarando que tal acto es parte de sus tradiciones culturales y religiosas.
La periodista concluyó ratificando la necesidad de que se desarrollen políticas internacionales que favorezcan el diálogo entre China y el mundo. Afirmó que éste es un reto para todos pero un paso importante que es necesario dar por parte de la sociedad mundial si quiere optar y seguir defendiendo un proyecto pacífico de relaciones internacionales.

viernes, 29 de mayo de 2009

Conferencia prof. Adela Cortina: “Ética cívica transnacional”

29/05/09. Ramón Feenstra.
Adela Cortina, Doctora Honoris Causa de la Universitat Jaume I y Miembro de la Real Académica de Ciencias Morales y Políticas impartió ayer la conferencia “Ética cívica transnacional” en el Edificio Hucha de Castellón. Dentro del Ciclo de Conferencias “La Democracia hoy: el papel crítico de la Sociedad Civil” organizado desde el Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I.
En el marco de este ciclo de conferencias sobre la democracia insistió en la imperiosa necesidad de desarrollar en las instituciones y de encarnar desde la ciudadanía una ética cívica transnacional en los diferentes ámbitos de la vida pública y política. Entendiendo que una ética de este estilo, en el contexto de sociedades moralmente pluralistas como la nuestra, “es aquella en la que se articulan las distintas éticas de máximos que en esa sociedad se ofertan, algunas de las cuales son religiosas y otras seculares, desde una ética de mínimos de justicia por debajo de los cuales es imposible caer sin incurrir en humanidad”.
Pero además abundó en la importancia que tiene hoy en día que el desarrollo de esa ética cívica se produzca desde el “corazón”. Siguiendo la línea de uno de sus últimos libros publicados sobre esta temática “Ética de la razón cordial” [Ediciones Nobel], subrayó que la ética de hoy no puede basarse solo en la razón sino que debe atender también a otras dimensiones humanas, como el sentimiento, los valores, los intereses y la compasión. Apoyándose en Pascal afirmó que “hay razones del corazón que la razón no entiende”. Por lo que, hay que conocer la verdad, pero también la justicia, y solo una razón cordial, que atiende al corazón, puede descubrir lo justo. Llegando a afirmar con rotundidad que “el que no se indigna y siente dolor ante el dolor ajeno no puede tener sentido de la justicia”, de ahí la importancia de una educación en la ciudadanía partiendo de estos presupuestos.
La vitalidad ética de la democracia por tanto pasa para esta Catedrática de Filosofía Moral de la Universitat de València y Directora de la Fundación ÉTNOR por conseguir no sólo que los ciudadanos y sus instituciones (políticas, educativas, sanitarias, económicas, entre otras) se sepan protagonistas de su tiempo sino sobre todo que quieran serlo con criterios de justicia y de compasión. Donde las personas “se saben y se sienten interlocutores válidos, como seres dignos de respeto y compasión” y respetan a los otros en la misma medida.


miércoles, 20 de mayo de 2009

Sol, paella y Curso de Verano

20/05/09  Patrici Calvo
Como cada verano, las playas se llenan de turistas que disfrutan del sol, de las paellas y de los preciosos paisajes de la costa castellonense. Sin embargo, la cultura no tiene por qué estar reñida con la fiesta, el descanso, la gastronomía, el sol y la playa.
La Jaume I, también como cada año, ha presentado su oferta de cursos veraniegos. Y algunos, como de costumbre, se van a realizar en pleno litoral, a escasos metros de algunas de la mejores playas españolas. La oferta se presenta variada y de calidad, y en alguno de los casos relacionada de forma directa con las éticas aplicadas:

-La importancia del trabajo en el rendimiento deportivo.
Hotel Orange, Benicàssim,30 de juny;
1, 2 y 3 de juliol del 2009.

-Discriminación y ocupación: múltiples causas, nuevos efectos. ¿Y las soluciones?
Hotel Bonaire, Benicàssim,
1, 2 y 3 de juliol del 2009.

-Los archivos: la memoria...perdida.
Hotel Orange, Benicàssim,
1, 2 y 3 de juliol del 2009.

-De Sur a Sur.
Casa de la Cultura, Benicàssim,
1, 2 y 3 de juliol del 2009.

-Arquitectura rural, tradición y modernidad
Hotel Orange, Benicàssim,
7, 8 y 9 de juliol del 2009.

-Crisis, what crisis? Un canvio político para el siglo XXI.
Hotel Orange, Benicàssim,
8, 9 y 10 de juliol del 2009.

-El pinzell de Mnemòsine. Diez pinturas esenciales que transformaron el arte.
Hotel Bonaire, Benicàssim,
8, 9 y 10 de juliol del 2009.

-Viajar con la lenguas, conocerlos hablantes.
Hotel Bonaire, Benicàssim,
8, 9 y 10 de juliol del 2009.

-Verduras del mar, verduras de la huerta.
Hotel El Palasiet, Benicàssim,
14, 15, 16 y 17 de juliol del 2009.

-Arte, disidencia y espacio público.
Hotel Bonaire, Benicàssim,
15, 16 y 17 de juliol del 2009

-La incorporación de las tecnologías sanitarias en el estado español, situación presente y perspectivas de futuro.
Hotel Orange, Benicàssim
15 y 16 de juliol del 2009.

-Avancess en investigación de resultados de la salud.
Hotel Orange, Benicàsim
22 y 23 de juliol del 2009.

-Bioética: de la práctica clínica a la estructura organizativa.
Hotel El Palasiet, Benicàssim,
7, 8, 9 y 10 de juliol del 2009.

-El márqueting de las ciudades.
Casa de la Cultura, Benicàssim,
8, 9 y 10 de juliol del 2009.

viernes, 3 de abril de 2009

Alea jacta est: Crisis y Responsabilidad Social

03/04/09  Patrici Calvo
Entre otras, la crisis actual ha evidenciado dos cuestiones importantes. Por una parte que la mayoría de empresas que decía desarrollar políticas de Responsabilidad Social lo hacía sin convicción ni voluntad, atraídas más bien por una cuestión de marketing, por un «estar a la moda» o por la necesidad de enmascarar acciones o decisiones poco deseables, que por lo que realmente es y significa: una nueva forma de hacer las cosas y estar, de esta manera, a la altura de las expectativas de una sociedad de la cual obtiene su sentido y legitimación y todos aquellos recursos necesario para su supervivencia. Y, por otra parte, que la ética sigue percibiéndose como un pasivo para la empresa, como algo que puede abordarse siempre y cuando se genere el suficiente beneficio económico.
Ello es apreciable por la cantidad de empresas que están dejando aparcada la Responsabilidad Social esperando tiempos mejores. Un hecho relevante no sólo porque demuestra tácitamente lo anterior, sino porque impedirá a estas organizaciones profesionales beneficiarse de las diferentes alternativas que la Responsabilidad Social ofrece para minimizar los efectos de la crisis y encontrar posibles vías de salida eficaces y con un menor grado de incertidumbre.
Una Responsabilidad Social anclada en sólidas bases éticas -ethos, razón prudencial y justicia- y abordada desde la participación del los Stakeholders en la gestión de la organización empresarial puede ser sin duda una de las claves para minimizar al máximo los efectos perniciosos de la crisis y fomentar la prevención ante futuros casos. En primer lugar, porque proporciona a la empresa un mayor conocimiento de sí misma, tanto interna como externamente, sobre el cual cimentar sus decisiones y actuaciones y corregir errores de diferente carácter –funcional, estratégico o normativo- que limitan la creación de valor tangible e intangible.
En segundo lugar, porque facilita el continúo aprovechamiento del factor creativo de todos sus Stakeholders para encontrar soluciones plausibles que permitan abordar la difícil situación de mercado.
En tercer lugar porque da respuesta a una cuestión de justicia, a un derecho cuyo desarrollo necesario no sólo contribuye el incremento del «engagement» interno y externo de sus grupos de interés sino que se convierte en el mecanismo que posibilita el conjunto de acuerdos que justifican sus acciones y decisiones a través de un continúo flujo de razones.
En cuarto lugar porque permite a la organización, mediante el acuerdo, mantener vigente y válido el contrato moral que legitima socialmente su existencia y actividad.
Finalmente, en quinto y último lugar porque ayuda a conocer con mayor precisión qué valores y principios regulan su praxis profesional concreta y los posibles cambios que en ellos se dan, permitiendo a la empresa de esta manera adaptarse más rápidamente y posibilitando el establecimiento de una cultura empresarial sólida y coherente con la altura moral de las sociedades plurales actuales.
Dejar de lado la Responsabilidad Social en estos momentos es un error que las empresas no pueden permitirse. La crisis actual, más allá de lo económico, es una crisis de confianza. Una crisis que requiere de un esfuerzo considerable para gestionar lo intangible, aquellos recursos al alcance de la organización que permiten el establecimiento de relaciones basadas en la confianza.
Precisamente, una Responsabilidad Social que esté cimentada desde la ética -como herramienta de gestión, como medida de prudencia y como garante de justicia- puede gestionar la confianza de la empresa con sus diferentes Stakeholders. Por ello, si ya se estaban implementando políticas de Responsabilidad, hay que continuar trabajándolas y no apartarlas, pues es un factor determinante y diferenciador en estos momentos tan críticos, y si no se estaba realizando nada, es momento de pensar en el largo plazo y mirar al futuro de manera responsable.

lunes, 30 de marzo de 2009

Conferencia prof. José Rubio Carracedo: "Partidocracia o democracia de los ciudadanos"

30/03/09 Ramón Feenstra
Con la conferencia “¿Partidocracia o democracia de los ciudadanos?”, realizada en la Llotja del Cànem de Castellón, el Catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Málaga, José Rubio Cariacedo, ha continuado en su tercera sesión con el Ciclo de Conferencias “La Democracia hoy: el papel crítico de la sociedad civil”, organizado por el área de Filosofía moral de la Universitat Jaume I.
Tras recordar que el tema de la corrupción política ha sido constante desde los inicios de la organización política de la sociedad, Carracedo ha planteado, en los siguientes términos, el debate actual al respecto: “¿La corrupción ha aumentado en los últimos diez años, o sólo ha aumentado la percepción de la misma, por efecto de los medios de comunicación, que han aumentado la sensibilidad y visibilidad del fenómeno?”. El problema fundamental señalado por Carracedo es el de la “corrupción invisible” propia de las democracias liberales, en las que “una clase profesional se apodera de la política, formando una nueva oligarquía” y en la que “los partidos políticos perpetúan la estructura oligárquica”. Se trata, pues, de un defecto en el diseño institucional que favorece la sustitución de sistemas democráticos por partidocráticos, es decir, sistemas políticos basados en el poder de los partidos y no en el de los ciudadanos. Analizando exhaustivamente, mediante datos y cifras, el caso español en lo referente a la financiación de los partidos políticos, Carracedo puso de manifiesto en qué medida partidocracia y partidismo van cogidas de la mano, “contaminando también los tres poderes del Estado” al politizar la justicia y crear una legislación y una política partidistas, favoreciendo el clientelismo.
Para Carracedo, la consecuencia de sistemas políticos de esta índole es que “la corrupción no es percibida ni sentida como tal por la inmensa mayoría”, defendiendo como remedio ante esta situación la necesidad de desarrollar una cultura democrática que favorezca el sentido del civismo, la participación y la vigilancia a los partidos políticos. A este respecto, y en el caso español, dada la existencia de tres niveles políticos (estatal, autonómico y local), Carracedo afirmó que “el nivel local debiera despegarse mucho más de los partidos políticos y dejar concurrir en el mismo a asociaciones, movimientos sociales, etc.”. Concluyó su conferencia afirmando que la democracia actual, siendo deficiente, es, en cualquier caso, menos mala que otras formas de organización política, lo que no la exime de la necesidad de reformas y cambios con el fin de favorecer el desarrollo de una educación ético-democrática.


jueves, 5 de febrero de 2009

Conferencia prof. John Keane: "El futuro de la democracia representativa"

05/02/09  Ramón Feenstra
Con la conferencia “The future of representative democracy” realizada el 5 de febrero en el Edificio Hucha de Castellón por parte del destacado teórico político John Keane, catedrático de la University of Westminster, continuaba el Ciclo de Conferencias “La Democracia hoy: el papel crítica de la sociedad civil” organizado por el área de Filosofía moral dentro del programa de doctorado “Ética y Democracia” de la Universitat Jaume I de Castellón.
John Keane, autor de numerosos libros entre los que destacan Media and Democracy, Democracy and Civil Society, Civil Society: Old Images, New Visions, y Global Civil Society? presentó algunas de las tesis más destacadas de su próximo libro The Life and Death of Democracy que saldrá publicado en junio del 2009 por la editorial Santillana.
Sin duda, una de las principales ideas que presentó este teórico, defensor de recurrir a la imaginación filosófica como recurso de mejora de las democracias actuales, fue la defensa del advenimiento de una nueva forma de democracia, un tipo de democracia que transforma la democracia representativa, y que es definida por el autor con el rótulo de democracia monitorizada: “un nuevo tipo histórico de democracia definida por el rápido crecimiento de numerosos tipos diferentes de mecanismos extra-parlamentarios, mecanismos examinadores del poder.”
Según presentó el teórico de la Westminster, estos organismos monitorizadores del ejercicio del poder político, entre los que se encuentran, entre otros muchos, los foros sociales, los blogs, la desobediencia civil electrónica, las páginas web dedicadas a examinar el abuso de poder, los consejos de consumidores o las asambleas ciudadanas, toman sus raíces dentro de los campos “domésticos” del gobierno y de la sociedad civil, así como en espacios transfronterizos. Estos organismos han venido a transformar completamente la arquitectura de la forma de gobernar, debilitando la adherencia central de las elecciones, de los partidos políticos y de los parlamentos sobre la vida de los ciudadanos y provocando que “la democracia está viniendo a significar algo más que la celebración de elecciones, aunque nada menos.” Y en la que la demanda central en la lucha por la democracia representativa “una persona, un voto, un representante” ha sido reemplazada por el nuevo principio de democracia monitorizada: “una persona, numerosos intereses, numerosas voces, múltiples votos, múltiples representantes”.
El teórico concluyó que la cercanía histórica de esta transformación nos dificulta ver el cambio que se esta produciendo, aunque también considera que la consolidación de la democracia monitorizada depende de la capacidad de afrontar en el futuro una serie de amenazas que acechan a la democracia.